En este episodio abro una pregunta que aparece muchísimo en familias de niños altamente sensibles:
¿Es alta sensibilidad o podría ser TDAH?
Este es un episodio super introductorio. No busca diagnosticar, cerrar respuestas ni reemplazar una evaluación profesional. La idea es empezar a ordenar algunas diferencias importantes entre la sensibilidad de procesamiento sensorial —SPS— y el TDAH.
Hablamos de por qué a veces pueden confundirse, por qué una conducta parecida puede tener raíces distintas, y por qué no alcanza con mirar solamente “lo que hace” el niño.
Una clave importante: en muchos niños altamente sensibles, cuando el contexto baja la estimulación, hay calma, tiempo, previsibilidad y poco ruido ambiental, la atención puede organizarse mucho mejor. En TDAH, en cambio, las dificultades para regular la atención, iniciar, frenar, sostener o cambiar de tarea pueden persistir incluso cuando el entorno está más ordenado.
Y cuando conviven TDAH y alta sensibilidad, las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
El niño puede beneficiarse muchísimo de un ambiente tranquilo, predecible y bien ajustado a su sensibilidad... pero aun así seguir presentando dificultades significativas para organizarse, iniciar tareas, regular impulsos o cambiar de foco atencional.
En esos casos, mejorar el contexto ayuda, pero no necesariamente resuelve todo.
También menciono el episodio sobre transiciones, porque muchas veces el problema no está en que el niño “no quiera”, sino en que pasar de una cosa a otra tiene un costo real para su sistema nervioso.
Si querés que profundice más en este tema —alta sensibilidad, TDAH, neurodesarrollo, genética, biología, neurotransmisores, diagnóstico diferencial y herramientas concretas— escribime o dejame tu comentario. Este episodio es apenas una puerta de entrada.
Abrazo,