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 Santo Evangelio San Mateo 22, 34-40 XXX Domingo ordinario catequesis padre Antonio Pavia 25 Oct 202600:56:35

San Mateo 22, 34-40


En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a

prueba:

«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».

Él le dijo:

«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».


Reflexión:¿Qué tienes tú con el Evangelio?


"Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas" nos dice Jesús hoy. 



Ese Amor que es creado por la fidelidad, ese Amor inalcanzable para nuestra escasa fuerza... Nos parece grandioso amar así, pero ¿cómo será posible si sólo conocemos a Dios de oídas?... Jesús nos dice que sí, que es posible amar así, para todo aquel que guarde su Evangelio en su corazón.. más aún, promete que Él y el Padre habitarán en quien así acoja sus Palabras.. en quien se alegra ante ellas como quien encuentra un tesoro. (Sl 119,162). Dios se acerca tanto a los que así valoran sus palabras, que les abre a su intimidad.. perdón Intimidad. Se llama Vida en plenitud.



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Santo Evangelio Diario 25 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 25 Oct 202600:09:08



XXX DOMINGO ORDINARIO



“Éxodo 22, 20-26: “La explotación de las viudas y los huérfanos enciende la ira de Dios”.



Salmo 17: “Tú, Señor, eres mi refugio”



I Tesalonicenses 1, 5-10: “Abandonando los ídolos, ustedes se convirtieron a Dios y viven en la esperanza de que venga desde el cielo Jesucristo, su Hijo”



San Mateo 22, 34-40: “Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo”.



¿Qué es lo más importante de la religión? Quizás todos nos hayamos hecho esta pregunta buscando sinceramente luces para nuestra vida. Para el israelita sencillo, perdido en el intrincado laberinto de leyes y preceptos, no sería nada fácil descubrir lo más importante. Los escribas hablaban de seiscientos trece mandamientos contenidos en la ley. Pero cuando la religión se reduce a mandamientos y leyes puede olvidarse lo más importante que es la relación con Dios y dañar gravemente a las personas. No es extraña la pregunta, lo extraño es que la haga un doctor de la ley. Parecería que quienes menos quieren entender, son quienes más preguntan y, en este contexto de polémica, se ponen de pretexto los mandamientos para confrontarse con Jesús. Conforme al texto, no parece que tuvieran ningún interés en cumplirlos. Pero esto da pie a Jesús para decir explícitamente lo que a diario revela con sus obras sobre el mandamiento más importante. Lo que Jesús hace todos los días, lo que desde su encarnación y venida en el mundo está realizando, es la voluntad de su Padre, el amor de su Padre… pero  realizado de un modo muy claro y concreto en el amor al prójimo. El amor a Dios es inseparable del amor al prójimo. Esta es nuestra fe cristiana. Nadie puede abusar, oprimir o ser indiferente ante el débil y pobre porque Dios está del lado del hermano.



Quizás hoy podríamos iniciar nuestra reflexión con la medida que le pone Jesús a este amor: “como a ti mismo”. No es un simple añadido, sino la verdadera fuente de donde parte el mandamiento, aunque puede entenderse de muchas formas. El primer sentido está sugerido por palabras que en otra ocasión decía el mismo Jesús: “trata los demás como quieres que te traten a ti”, o también “no hagas al otro, lo que no quieras que te hagan a ti”. Es una fórmula muy práctica. Pensar en las diferentes situaciones en que nos hemos encontrado y cómo reaccionamos ante el trato positivo o negativo que nos dan las personas y así actuar conforme a lo que quisiéramos para nosotros. De hecho en la primera lectura, tomada del Éxodo, se ofrecen una serie de prescripciones muy concretas para tratar al prójimo, basadas todas  en el “porque tú también estuviste en esa situación”. Así dice: “No hagas sufrir ni oprimas al extranjero... No explotes a las viudas ni a los huérfanos... Cuando prestes dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portes con él como usurero, cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes de que se ponga el sol, Cuando él clame a mí, yo lo escucharé, porque yo soy misericordioso”.  Ciertamente cambiando las condiciones, poniéndonos en los zapatos del otro, mirándolo “como a ti mismo”, cambian todas las formas de ver, de pensar y de actuar. 



Santo Evangelio Diario 24 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 25 Oct 202600:04:30

24 Octubre

San Rafael Guízar y Valencia

Isaías 61, 1-3: “El Señor me ha ungido y me ha enviado para anunciar la buena nueva

a los pobres”

Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me faltará”

Juan 10, 11-16: “El buen pastor da la vida por sus ovejas”.

Al celebrar a San Rafael Guizar, patrono de los obispos mexicanos, la liturgia nos

presenta el pasaje del buen pastor. Jesús utiliza una figura muy bella para su tiempo,

¡Muy lejana para nuestros tiempos! Y sin embargo la realidad es la misma y no estamos

lejos de poder comprenderla, aunque no la hayamos experimentado. La Biblia está llena

de expresiones que se refieren a Dios como el Buen Pastor, en oposición a los reyes y

gobernantes que con frecuencia se les considera malos pastores que solamente se

aprovechan del rebaño. Ezequiel tiene expresiones durísimas contra los responsables de

la comunidad que se aprovechan de ella, los acusa de injusticias y corrupción. Son

doblemente culpables pues ellos deberían ser quienes proporcionaran alimentos,

seguridad y protección a los rebaños. En oposición a ellos se sitúa Cristo como el Buen

Pastor. ¿Qué imagen nos evoca a nosotros? Es difícil la figura que nos presenta Jesús

porque normalmente vemos todo con signo de pesos. Si se tiene una gallinita o una vaca

o un borreguito, se le tasa por el dinero que se puede obtener de ellos. Pero

precisamente a esta actitud se opone Jesús cuando nos presenta esta figura. No nos gusta

la comparación que se hace de las multitudes refiriéndose a ellas como “borregos”,

aduciendo despersonalización y acarreo por parte de líderes irresponsables sobre

personas muy manipulables. Muy lejos está Jesús de estas intenciones. Precisamente

nos presenta lo contrario. Y al ponerse Él como el buen pastor, nos obliga a reflexionar

a todos nosotros: autoridades, padres de familia, gobernadores, maestros y todos los que

tienen alguna responsabilidad sobre personas; y nos cuestiona sobre el modo como

realizamos nuestra labor de “pastoreo”. El conocimiento de una persona es básico para

poder amarla. Así se convierte en examen para autoridades, civiles o religiosas, si

conocen a sus ovejas. También es examen para los papás y maestros: necesitan conocer

a sus hijos y a sus alumnos, sólo así podrán educarlos y ayudarlos. Cristo nos conoce

porque se ha hecho uno de nosotros, porque comparte, porque sufre con nosotros. Es

modelo de acercamiento y acompañamiento. Tenemos la seguridad de que está con

nosotros.

Santo Evangelio Diario 23 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 24 Oct 202600:04:30

23 Octubre

San Juan Capistrano

Efesios 4, 1-6: “Un solo cuerpo, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo”

Salmo 23: “Haz, Señor, que te busquemos”

San Lucas 12, 54-59: “Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra,

¿por qué no interpretan entonces los signos de los tiempos?”

Al escuchar las lecturas de este día que nos invitan a una reflexión sobre los

acontecimientos y a una interpretación de su significado para nuestros días, se hace

urgente una reflexión y una toma de decisiones ante las graves amenazas de guerra, las

fuertes divisiones, la violencia y la intolerancia de los pueblos. El Papa, contemplando

los negros nubarrones de guerra que se ciernen sobre la humanidad, afirma que “la

comunión con Cristo, no impide, es más, empuja, a buscar el encuentro y el dialogo con

todos los que creen en Dios, para construir juntos un mundo más justo y fraterno” y

nos invitaba a buscar una paz desarmada y desarmante, a caminar juntos. El Papa no

hace más que confrontar nuestra situación con las palabras que hoy nos presenta San

Pablo. Un gran reto ante naciones y pueblos que se han visto divididos y enfrentados

por luchas de tierras, de ideologías y de sentimientos. Sin embargo, también se presenta

como la gran oportunidad para dar un testimonio de que a partir del Evangelio es

posible construir una nueva humanidad. San Pablo en su carta a los Efesios nos recuerda

este día que debemos mantenernos unidos con el vínculo de la paz porque no hay más

que un solo cuerpo y un solo Espíritu; una sola esperanza, un solo Señor… un solo Dios

y Padre de todos. Si Cristo nos invita a que examinemos los signos de los tiempos,

tendremos que reconocer que estamos viviendo tiempos que nos retan por la cantidad de

divisiones, de pleitos y actitudes agresivas. Pero también ésta será la gran oportunidad

para hacer visible nuestra esperanza que se traduce en vivir con un solo corazón y con

una sola alma. No podemos vivir como el avestruz que esconde la cabeza para no darse

cuenta del peligro; necesitamos levantar nuestro rostro y percibir de dónde soplan los

vientos para poder juzgar y distinguir si las acciones que hacemos son buenas o están

deformadas por el mal. Miremos nuestro mundo, nuestra comunidad y nuestra prpia

familia pero poniéndonos delante de Dios y confrontándonos con las palabras de Cristo

¿Qué nos dicen los tiempos que estamos viviendo? ¿A qué nos invita el Espíritu?

Santo Evangelio Diario 22de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 22 Oct 202600:04:30

22 Octubre

San Juan Pablo II

Efesios 3, 14-21: “Que arraigados y cimentados en el amor, queden ustedes colmados

con la plenitud misma de Dios”

Salmo 32: “Dichoso el pueblo escogido por Dios”

San Lucas 12, 49-53: “No he venido a traer la paz; sino la división”

Dífícil el texto de este día. Seguramente quedarán resonando en nuestra mente algunas

dudas y cuestionamientos sobre cuál será el verdadero significado de fuego, de guerra o

de paz y de divisiones. Quizás si tomamos también la primera lectura que nos ofrece

hoy San Pablo cuando habla a los Efesios, se nos empezará a esclarecer por una parte la

profundidad de este mensaje y por otra la radicalidad de la misión de Jesús. San Pablo

nos hace la invitación a “comprender la anchura y la longitud, la altura y la

profundidad del amor de Cristo y a experimentar ese amor que sobrepasa todo

conocimiento humano”. Quien entiende y vive el amor, puede comprender que no habrá

indiferencia ante la presencia y el amor de Jesús. Es un fuego interior que aunque

nosotros no queramos tendremos que manifestar; es una radical decisión de vivirlo

aunque nos lleve a situaciones difíciles; es una opción por seguir a Jesús que no admite

componendas. Por eso, Jesús define su vida como un fuego que arrasa, que incendia. No

soporta un mundo gélido e indiferente ante la situación que padecen los pequeños que

sufren, que están adoloridos y que son despreciados. Es un fuego que no puede

esconderse. Cuando se pretende hacerlo, aunque un momento pareciera desaparecer, vuelve a resurgir con mayor fuerza y vivacidad. ¿Nos dejaremos quemar y contagiar por

ese amor ardiente de Jesús? ¡Qué diferente a la actitud apocada y tibia que

manifestamos muchos de sus discípulos, como si el Evangelio fuera una opción muy

secundaria que pudiera esconderse o dejarse para otro tiempo. No, a Jesús no le importa

que su amor le acarree contratiempos y acusaciones. No lo detiene el que sus propios

parientes, para no comprometerse, digan que está loco. No se echa para atrás cuando sus

más cercanos amigos parecen dejarlo solo. Y ¿nosotros? ¿Qué tan en serio nos tomamos

su Evangelio? Y nosotros ¿de qué somos capaces para vivir y difundir su Evangelio?

Tenemos que sumergirnos en este amor infinito y dejarnos invadir de ese fuego que no

se apaga. Inflamémonos de amor de Jesús.

Santo Evangelio Diario 21 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 22 Oct 202600:04:30

21 Octubre

Efesios 3, 2-12: “El designio secreto de Dios realizado en Cristo ha sido revelado

ahora: también los paganos son partícipes de la misma promesa”

Isaías 12, 2-6: “El Señor es mi Dios y salvador”

San Lucas 12, 39-48: “Al que mucho se le da, se le exigirá mucho”

Con frecuencia al escuchar el evangelio nos viene la tentación de acomodárselo, a veces

aduciendo cariño o buena voluntad, a otras personas: a los hijos, al cónyuge, al vecino o

a quienes consideramos lo necesitan. Sin embargo la palabra de Dios está dirigida

primeramente y primordialmente a uno mismo, como un mensaje de salvación. Pedro

también sufre esta misma tentación y su pregunta así lo manifiesta: “¿Esta parábola

también es para nosotros?” Si reconocemos la Escritura como carta de amor para cada

uno de nosotros, la viviremos y disfrutaremos primeramente en nosotros mismos. “Está

atento, ten cuidado”, son las palabras de alguien que nos quiere y llama nuestra atención

para que despertemos nuestros sentidos y examinemos nuestros objetivos en el camino

que estamos recorriendo. Siempre tendremos el riesgo de equivocarnos y debemos estar

siempre en guardia; debemos vigilar y guiar el movimiento de nuestras pasiones, el

pulso de nuestros sentimientos y los impulsos de nuestro temperamento. Siempre es

necesario un auto examen de frente a las exigencias del Evangelio. Las señales de que

se está en buen camino son el servicio y los frutos. Cada uno de nosotros, en grados

diferentes, poseemos algún don que debe ser empleado; tenemos capacidades que se

necesitan ejercitar, cualidades que deben dar frutos. Por desgracia muchas quedan

desperdiciadas en el ocio, en el descuido o en el egoísmo. Las palabras de Jesús son

hoy una llamada de atención para descubrir qué estamos haciendo con nuestras

capacidades y si no nos hemos adormilado descuidando nuestras opciones. Ser un

discípulo de Jesús implica un constante esfuerzo por ser fiel al evangelio, coherencia

entre lo que decimos y hacemos, frutos reconocibles en nuestro servicio a los hermanos.

Sí, el Señor nos ha dado mucho, pero también nos exigirá mucho en frutos de amor, de

justicia y de servicio.

Santo Evangelio Diario 20 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 20 Oct 202600:04:30

20 Octubre



Efesios 2, 12-22: “Cristo es nuestra paz; Él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo”



Salmo 84: “Dale, Señor, la paz a tu pueblo”



San Lucas 12, 35-38: “Dichosos aquellos a quienes su Señor, al llegar, encuentre en vela”




Una muy bella imagen nos presenta Jesús para quienes son sus discípulos: con la túnica puesta y con las lámparas encendidas. Es decir el discípulo de Jesús debe vivir con entusiasmo, con alegría, con dinamismo. Una imagen de la túnica blanca y la vela encendida que nos hace recordar el bautismo, inicio de nuestro discipulado. El cristiano no es un indiferente que se duerme en sus grandezas, no es el que está esperando que todo caiga del cielo, no es el apático que deja que otros resuelvan los problemas. Lleva en su interior fuego y felicidad que debe compartir, por eso siempre estará dispuesto al servicio, a la entrega, al anuncio. Pero… ¿Nos reconocemos en estas actitudes los cristianos? A veces parecemos indolentes, descuidados y sin el entusiasmo de quien vive el evangelio. Las dificultades en el camino de la vida siempre han existido en la historia de la humanidad, pero pareciera que en el pasado las personas tenían en su interior una fortaleza que los impulsaba a actuar con más valentía, decisión y seguridad. Hoy, sobre todo entre los jóvenes, se percibe una especie de desencanto y de aburrimiento que fastidia y cuestiona. Pero aquí están las palabras de Jesús para despertarnos y entusiasmarnos. El discípulo se debe caracterizar por el trabajo, la celebración, la atención y la vigilancia. No es que Jesús pretenda asustarnos con el juicio final o que nos invite a una salvación individualista. Al contrario, pretende llenarnos de su mismo entusiasmo por una misión que tiene en su base la fraternidad y el servicio para la construcción del Reino. El cristiano debería ser el primero que se presentara en las situaciones difíciles de los hermanos en desgracia. Gracias a Dios así hemos podido experimentar mucho de esto en las inundaciones o desgracias que ocasionalmente suceden. Hay mucha solidaridad, apertura de corazones y disponibilidad de hogares para quienes sufren desgracias. Que cada día seamos más conscientes de esta actitud del verdadero cristiano: alguien optimista que está siempre dispuesto a encender una luz en medio de la oscuridad y siempre listo para servir a sus hermanos. Así nos lo ha enseñado Jesús.




Santo Evangelio Diario 19 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 20 Oct 202600:04:30



San Pablo de la Cruz





Efesios 2, 1-10: “Nos dio la vida en Cristo y nos ha reservado un sitio en el cielo”



Salmo 99: “El Señor es nuestro dueño”



San Lucas 12, 13-21: “¿Para quién serán todos tus bienes?”



El Evangelio de Jesús es anuncio y testimonio de la fe. Es instrumento y fuente imprescindible para educarse en ella y comprometerse con la vida diaria, con las situaciones de justicia y con el derecho de todos los humanos a una vida digna. Pero los discípulos de Jesús si por una parte anunciamos el Evangelio, por otra, muchas veces aparecemos como débiles a la hora de un compromiso social serio. El íntimo vínculo que existe entre el anuncio del Evangelio y el servicio de la Justicia y la Paz me parece que no está suficientemente desarrollado, como nos reclama el Papa Francisco en la Alegría del Evangelio. El Evangelio de Jesús no solamente está dirigido a responder a una necesidad íntima de una persona o grupo, sino que tiene que ser contribución seria al desarrollo de la justicia y la paz en el mundo. La crisis económica actual ha puesto al descubierto que la avaricia y la codicia han roto los nexos de sentido, separando la economía de su dimensión social en la vida humana. Estos nexos no se podrán reencontrar más que mediante el amor, la fraternidad y la amistad, que se deben expresar no sólo en las relaciones interpersonales, sino también en la vida económica y la vida comercial. El hombre rico de la parábola se siente cercano a Dios y satisfecho con su riqueza y en ello cifra todos sus éxitos. Pero es muy importante que la comunidad de los discípulos se muestre como una fraternidad, un cuerpo, el Cuerpo de Cristo. La comunidad ya es un anuncio del Evangelio de Dios. A la hora de vivir el Evangelio con frecuencia separamos el amor y la justicia, el camino de la fe de las realidades sociales y políticas. Es urgente desarrollar una cultura de la solidaridad. Los grandes misioneros, a lo largo de los siglos, supieron unir el anuncio audaz del Evangelio de Cristo y el compromiso con los pobres. A menudo sus gestos decían más que sus palabras. ¿Cómo estamos viviendo esta dimensión del Evangelio que nos abre a las necesidades de los demás? ¿Nos encerramos en nosotros mismos para conformarnos con que nuestros graneros estén repletos? ¿Tendremos nosotros también que escuchar las palabras de Jesús: “Insensato el que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”?



A imágen de DIOS Evangelio Mateo 22, 15-21  XXIX Domingo Ordinario catequesis Padre Antonio Pavia 19 Oct 202600:58:30

Santo evangelio según san Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.

Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:

«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:

¿es lícito pagar impuesto al César o no?».

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».

Le presentaron un denario.

Él les preguntó:

«De quién son esta imagen y esta inscripción?».

Le respondieron:

«Del César».

Entonces les replicó:

«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».


Reflexión: A imagen de Dios


En el Evangelio de hoy, Jesús anuncia que si bien hemos sido creados a imagen de Dios, esta imagen nuestra está sujeta a la acción devastadora del Maligno. (así llama el Hijo de Dios a Satanás). Una imagen así deformada, es despreciada en el juicio por Dios, como nos dice el salmista (Sl 73͵20). Jesús no tiene ninguna intención de amedrentar a nadie, al contrario, nos ofrece el Evangelio para grabar en nuestras entrañas la imagen divina que nos fue y es arrebatada por nuestro Adversario.. recordemos que Satanás significa Adversario...


Nos alegramos con San Pablo que nos dice que hemos sido llamados por el Evangelio para que con su Fuerza se reproduzca en nuestra alma la imagen del Hijo de Dios (Rm 8,29).


Frente a nuestra congénita debilidad, prevalece la esperanza gozosa de que: ¡Jesús, el Señor, jamás renunciará a imprimir, por medio de su Evangelio, su imagen en nosotros!.


(padre Antonio Pavía)



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Santo Evangelio Diario 18 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 18 Oct 202600:09:04

XXIX Domingo Ordinario


Isaías 45, 1. 4-6: “El Señor tomó de la mano a Ciro para someter ante él a las naciones”


Salmo 95: “Cantemos la grandeza del Señor”


Tesalonicenses 1, 1-5: “Recordamos la fe, la esperanza y el amor de ustedes”


San Mateo 22, 15-21: “Den al César lo que es del César y  Dios lo que es de Dios”


“Den al César lo que es del César y a   Dios lo que es de Dios”. El hombre moderno ha decidido construir un mundo a espaldas de Dios y se ha edificado un altar para sí mismo, pero como dice el Papa León: “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! Basta ya de la guerra por el poder. La verdadera fuerza se manifiesta en el amor y en el servicio”.  Cada vez que el hombre se olvida de Dios, pierde el sentido de su propia dignidad. Hoy el Evangelio nos ofrece una de las frases más citadas y comentadas, pero también más manipuladas y utilizadas para los propios intereses. La respuesta de Jesús está condicionada por quiénes hacen la pregunta y también por sus intenciones pues no van con el corazón limpio en busca de la verdad. Ellos que se están enriqueciendo con el tributo a un templo hecho por Herodes y con dinero que lleva la imagen del César, pero también la sangre y el tributo de los sometidos, vienen ahora a poner preguntas sobre licitudes y conveniencias. 


La pregunta esperaría de Jesús una respuesta estilo zelota en contra del imperio Romano  al que ya muchas veces había denunciado, o bien una respuesta a favor del imperio que lo desprestigiara frente al pueblo que está sufriendo. Pero las palabras de Jesús resultan contundentes: “Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme?” que los deja confundidos y expuestos. Jesús escapa de la trampa volviéndola contra sus adversarios. Quizás sea solamente eso, una respuesta sarcástica e inteligente que pone en evidencia a los que acumulan riquezas extorsionando a los pequeños y conviviendo en contubernio con quienes oprimen al pueblo. Pero también puede verse en esta respuesta un atisbo de la opción de Jesús de poner como único dueño y como único Señor a Dios. 


Más de una vez se ha usado esta frase para defender la total separación entre el ámbito político y el ámbito religioso o también se le ha utilizado como excusa para no afrontar los deberes ciudadanos frente al bien común. No se refería a esto Jesús de Nazaret cuando dijo esta famosa frase. Si un cristiano dice estas palabras en sentido disyuntivo o  excluyente, no está usando la frase de Cristo en el sentido correcto y verdadero, porque todo cristiano tiene que cumplir al mismo tiempo con sus obligaciones políticas y con sus obligaciones religiosas en todo momento. 


Cristo condena con toda claridad esa la manipulación de la religión a favor de un partido o gobierno, pero al mismo tiempo también denuncia al gobierno que impone y subyuga una religión. Muchas veces las situaciones de desigualdad y de privilegio necesitan una justificación ideológica y religiosa. Se utilizan argumentos religiosos y hasta divinos para sostener autoridades o privilegios que humanamente parecerían equivocados. Y la utilización de Dios contra la justicia es de las cosas que menos puede tolerar Jesús, quizás porque Él vivía exclusivamente de la experiencia de un Dios-Papá que es el único que hace al hombre justo. 



Santo Evangelio Diario 17 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 18 Oct 202600:04:30

17 Octubre



San Ignacio de Antioquia



Efesios 1, 15-23: “Constituyó a Cristo como cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo”



Salmo 8: “¡Qué admirable, Señor, es tu poder!” 



San Lucas 12, 8-12: “El Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir”



¿De dónde tomará el discípulo su fortaleza y su seguridad frente a las adversidades? ¿Cómo puede mantenerse firme si todo a su alrededor se tambalea?  La recompensa que tiene el discípulo al seguir a Jesús es muy valiosa: sentirá siempre su presencia. No promete Jesús esa prepotencia que tenían los fariseos al sentirse seguros en el cumplimiento de la ley. No, lo que Jesús promete es esa certeza que nos acompañará en todos los momentos de dolor, de enfrentamiento y de conflicto. Reconocer a Jesús como nuestro Dueño y Señor, aceptar que la construcción de su Reino es la prioridad de nuestras vidas, nos da mucha seguridad para hacer el camino de la vida. En ningún momento Jesús asegura que no habrá contratiempos ni persecuciones, al contrario nos previene para que en esos momentos de contrariedad tengamos la fe suficiente en quien es nuestra fortaleza. Son muy importantes las palabras y la promesa de Jesús en estos momentos de duda e incertidumbre: confiemos en su palabra que el Espíritu Santo nos sostendrá y nos iluminará. Ante los ataques, las críticas y las burlas a quien vive el Evangelio, no podemos caer en la tentación de la venganza y la descalificación. Por una parte estará la consciente reflexión para descubrir en qué nos hemos equivocado, pero por otra estará la certeza que nos da Jesús: “lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre”. Si nosotros no negamos a Jesús ni en nuestras palabras ni en nuestras actitudes, ciertamente el Señor Jesús no nos negará ya que nos ama tanto. Es necesario pues apostar y luchar por el proyecto que Jesús amó hasta llevarlo a sus últimas consecuencias. No acepta Jesús un seguimiento ambiguo y débil, incoherente, que no sea capaz de hacer fructificar el Reino. Asumamos nuestras responsabilidades de discípulos y tomemos la decisión de seguir a Jesús, sabiendo ciertamente que hacerse discípulo implica asumir el conflicto y compartir la misma suerte de Jesús. Pero no tengamos miedo porque el Espíritu Santo nos enseñará en aquel momento lo que convenga decir. Si participamos de su dolor y muerte, participaremos también de su resurrección. Si participamos en la horas oscuras, participaremos en las horas de luz.




Santo Evangelio Diario 16 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 18 Oct 202600:04:30

16 Octubre



Santa Margarita María Alacoque



Santa Eduviges



Efesios 1, 11-14: “Ya antes esperábamos en Cristo.- Ustedes han sido marcados con el Espíritu Santo”



Salmo 32: “Alabemos al Señor con alegría”



San Lucas 12, 1-7: “Todos los cabellos de su cabeza están contados”



Cuando escuchamos estas palabras de Jesús seguramente nos quedaremos pensado lo difícil que es encontrar el verdadero equilibrio: no hay que temer al que mata el cuerpo, pero sí hay que temer al que mata al alma; debemos sentirnos protegidos y cuidados de Dios, pero debemos tener una gran claridad para no caer en hipocresías y oscuridades. Para Jesús está todo muy claro. De ninguna manera se puede vivir en la hipocresía porque daña a los hermanos, porque  nos deshumaniza y porque a fin de cuentas también nos daña a nosotros mismos ya que  hacemos una caricatura de nuestra persona. No es fácil en este tiempo en que le damos una gran importancia a las relaciones y donde las apariencias van sustituyendo el verdadero rostro de las personas. Pero precisamente a ello nos invita Jesús: si nos sabemos amados y protegidos por Dios, si ponemos en Él nuestra confianza, podremos prescindir de estas ambigüedades que nos ofrece la sociedad. En ningún momento la invitación de Jesús es a despreocuparnos de nuestras obligaciones de trabajo, ni a abandonar nuestras responsabilidades como miembros de una familia y de una sociedad. Pero nuestro esfuerzo lo debemos hacer con la seguridad y la responsabilidad que nos da el sabernos hijos de Dios y confiados en sus manos. En estos tiempos de violencia quizás estamos muy preocupados por los que matan el cuerpo y con frecuencia se nos dan indicaciones de cómo prevenir un asalto, un secuestro, y a pesar de eso no nos sentimos seguros. Pero, sin descuidar esto, también debemos temer y preocuparnos por esos otros “enemigos” que pueden matar el alma y que pueden llevarnos a la perdición. Quizás por estar tan preocupados por las situaciones de violencia hemos ido descuidando esas normas fundamentales que hacen la base de una familia: el amor, la sinceridad, la ayuda… y hemos dejado entrar en la casa: la mentira, la hipocresía y el egoísmo. Nos preocupamos de los que matan el cuerpo y dejamos que entren  a casa los que matan el alma ¿Cómo podemos seguir las palabras que hoy nos ofrece Jesús?




Santo Evangelio Diario 15 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 18 Oct 202600:04:30

15 Octubre



Santa Teresa de Jesús



Efesios 1, 1-10: “Nos eligió en Cristo antes de crear el mundo”



Salmo 97: “El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad”



San Lucas 11, 47-54: “Les pedirán cuentas de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías”



¿Cómo vivir en el conflicto? Las tensiones que provoca una vida en medio de situaciones difíciles e injustas nos produce una terrible ansiedad. Hay quien llega a la angustia, mientras otros optan por la indiferencia ante las situaciones más desordenadas. Hoy Jesús nos muestra cómo vive Él ante el conflicto y cuál debería ser nuestra actitud. A pesar de que está en la casa de un fariseo manifiesta abiertamente su posición frente a sus actitudes. Podrá amar y buscar al pecador, pero también se siente con la plena libertad para denunciar públicamente aquello que está mal. No disimula en ningún momento su desaprobación por la forma de actuar: hacen sepulcros a los profetas, pero siguen ignorando sus mensajes. Tienen sabiduría, pero se la guardan para sí mismos e impiden que se haga accesible a las demás personas. Sí, Jesús vive en medio de situaciones injustas, pero no participa de ellas y busca los medios para poder superarlas. La indiferencia o la apatía, es decir el pecado de omisión, también debe ser tenido muy en cuenta. Muchos podremos decir que nosotros no estamos obrando mal, pero no hemos hecho lo que tendríamos que hacer para evitar que el mal se propague. El Papa Francisco insistía en esta responsabilidad de todos frente a las grandes o pequeñas injusticias. El silencio, la queja escondida, la crítica estéril, no llevan a solucionar problemas. Tendremos que participar activamente para superar lo que está mal. Pero atención: Jesús en ningún momento utiliza ni provoca la violencia como solución  a los conflictos. La violencia genera más violencia. Ante las situaciones difíciles que vivimos debemos apostar por ir construyendo desde lo pequeño, desde nuestro entorno, desde nuestras relaciones, un mundo más justo y equitativo, un mundo más veraz y fraterno. No nos desalentemos, el Señor Jesús actúa con nosotros, camina con nosotros y nos manifestará el camino que nos lleva a la construcción de su Reino.




Santo Evangelio Diario 14 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 15 Oct 202600:04:30

14 Octubre

San Calixto

Gálatas 5, 18-25: “Los que son de Jesucristo ya han crucificado su egoísmo, junto con

sus pasiones”

Salmo 1: “Dichoso quien confía en el Señor”

San Lucas 11, 42-46 “¡Ay de ustedes, fariseos! ¡Ay de ustedes también, doctores de la

ley!”

El reclamo que hace el doctor de la ley parece muy justo por las graves acusaciones que

está dirigiendo Jesús contra los fariseos. Pero este mismo reclamo nos viene a iluminar

hasta qué punto se había perdido el verdadero sentido de la ley. No es que los escribas,

fariseos y doctores de la ley no supieran al dedillo los preceptos que había dado Yavé en

el Antiguo Testamento, es que los habían desvirtuado de tal forma que ahora se podía

vivir en el egoísmo, en la injusticia y “aparentar” vivir conforme a la ley. Es grave que

una persona mienta, es grave que una persona robe, pero mucho más grave es que para

cometer estos delitos se escude en el cumplimiento de la ley, aparente que está siendo

justo. Esto ha sucedido en todos los tiempos. Si examinamos las cárceles están llenas no

tanto de los criminales más peligrosos, sino de quienes no tuvieron el dinero suficiente

para comprar la ley, o que no supieron hacerse de amistades para disfrazar sus fraudes.

Esto es lo grave: se aparenta pero no se cumple. Jesús en ningún momento está

criticando ni intenta destruir la Torá que había sido dada como una enseñanza para el

pueblo que debería parecerse a su Dios creador y liberador. Lo que sí critica fuertemente

Jesús es la hipocresía y manipulación de la ley, que se disfraza con un cumplimiento

rigorista de las leyes secundarias y se escuda para violar los mandamientos

fundamentales de amar a Dios y al prójimo. Las “maldiciones” que profiere Jesús tienen

este sentido de dolor y acusación ante quienes están deformando la ley que les dio

Moisés y que son capaces de dar diezmos secundarios pero que se olvidan de la justicia,

del amor al otro, de la compasión por quien sufre y de poner su vida delante de Dios. ¿Y

nosotros? ¿También le reclamamos a Jesús porque al hablar así nos ofende? ¿Qué tan

coherentes y honrados somos? ¿No es cierto que a veces nos fijamos en las cosas

secundarias y no nos fijamos en el amor a Dios y en el amor al prójimo?

Evangelio Diario 13 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 13 Oct 202600:04:30

13 Octubre




Gálatas 5, 1-6: “La circuncisión no tiene valor, solamente la fe, que se manifiesta por medio de la caridad”


Salmo 118: “Señor, ten misericordia de mí”


San Lucas 11, 37-41: “Den limosna, y todo lo de ustedes quedará limpio”


Siempre me he cuestionado por qué Jesús acepta invitaciones de los fariseos, convive con ellos, come con ellos, si siempre están observándolo, siempre están criticándolo y tratando de ponerlo en evidencia. A mí me parece que Jesús nunca se da por vencido y siempre espera la conversión del pecador. No creo que Jesús vaya a sus casas con la intención de ponerlos en evidencia. San Lucas nos presenta con frecuencia esta forma de actuar de Jesús: esperar la conversión precisamente allí donde parece que no habría esperanza. Así que otra vez encontramos a Jesús en la casa de uno de los fariseos y otra vez suscita la murmuración y la desaprobación por transgredir sus leyes. ¡A Jesús se le olvidó lavarse las manos! ¡Grave pecado! Y no es que falte a las reglas de urbanidad o que no le importe la salud, sino que no lo hace de la forma ritual que lo establecen las costumbres. Pero ante la murmuración y la crítica Cristo ofrece un planteamiento muy diferente: más allá de los rituales y los lavatorios está la limpieza del corazón. Parece muy fácil decirlo pero también para nosotros resulta todo un reto dar más importancia al interior que al exterior. Bastaría ver los escándalos que armamos por cualquier insignificancia que se olvida o se suprime, para darnos cuenta que no estamos valorando debidamente lo que es más importante. Más que limpiar vasos y platos en su exterior, Cristo propone un compartir lo nuestro con los hermanos. No nos dice que ofrezcamos una limosna de lo que nos sobra o de lo que ya no sirve; especifica muy claramente: “una limosna de lo que tienen”, esto es, una participación de lo que es nuestro. No es dar las sobras para acallar la conciencia, es compartir lo nuestro para hacer la mesa común. Así Jesús, nuevamente en torno a una mesa, nos presenta su sueño y lo hace ante los fariseos que han optado por los rituales más que por la vida. Y es un cuestionamiento también para nosotros: ¿Cuál es nuestra actitud? ¿Qué nos dice a nosotros Jesús?



Santo Evangelio Diario 12 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 13 Oct 202600:04:30

12 Octubre

Gálatas 4, 22-24. 26-27. 31-5,1: “No somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre”

Salmo 112: “Bendito sea el Señor ahora y por siempre”

San Lucas 11, 29-32: “A la gente de este tiempo no se le dará otra señal que la del

profeta Jonás”

Todos hemos escuchado la historia del profeta Jonás llena de imágenes y simbolismos.

Hace algunos días, refiriéndose a esta narración, unos niños me decían que si un hombre

puede vivir en el vientre de una ballena. Mucho más allá de los simbolismos que utiliza

este breve librito está su profundo significado: un Dios misericordioso que llama a la

conversión y que está dispuesto a otorgar el perdón a un pueblo que muestra su corazón

contrito. Jonás se oponía a predicar la conversión y decide, por su cuenta, ir por otros

lugares. Pero los planes del Señor son ofrecer la salvación. Finalmente Jonás, aunque

obligado, predica la conversión y para su sorpresa se convierte en signo de salvación

para aquel pueblo que con su rey y todos sus habitantes se entregan a la penitencia y a la

conversión. Jonás, profeta desconocido en Nínive, se había convertido en señal del

perdón de Dios. El reclamo de Jesús es que la generación que ahora lo escucha no es

capaz de descubrir en Él, el signo de la misericordia de Dios. Ha predicado desde el

inicio de su ministerio y ahora aquella generación sigue exigiendo signos y señales. ¿No

nos pasará a nosotros algo semejante? ¿Cuánto caso hacemos a las llamadas de

conversión que hemos escuchado del mismo Jesús? Hay quien se atreve a pedir señales

y signos que le “obliguen” a la conversión, pero ahí está la vida y la predicación de

Jesús que nos habla del Padre Misericordioso, que nos ofrece las parábolas del perdón,

que con imágenes y señales nos manifiesta que no ha venido a condenar al pecador sino

a llamarlo a conversión. El Papa Francisco insistía hasta la saciedad en la necesidad de

la conversión de todos, sacerdotes, obispos, fieles, y continuamente nos recordaba esta

imagen del Padre lleno de Misericordia, nosotros ¿seguiremos sordos? ¿Nos pasará lo

mismo que aquella generación que Jesús llama perversa? Hoy es tiempo oportuno, hoy

es tiempo de cambio, hoy es tiempo de entregar el corazón al Señor. Que no hechemos

en saco roto sus palabras.

Santo Evangelio San Mateo 22,1-14  XXVIII Domingo Tiempo ordinario catequesis Padre Antonio Pavia 12 Oct 202600:57:46


Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 22,1-14  XXVIII Domingo del Tiempo ordinario


Parábola del banquete nupcial

1 Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo:

2 «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo.

3 Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.

4 Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: “Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda.”

5 Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio;

6 y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron.

7 Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

8 Entonces dice a sus siervos: “La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos.

9 Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda.”

10 Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.

11 «Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda,

12 le dice: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?” El se quedó callado.

13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el  llanto y el rechinar de dientes.”

14 Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»


Reflexión: ¿Cómo resucitamos?



El Evangelio de hoy nos dice que Dios invita a todo hombre a participar de un banquete. Damos a la palabra invitar todo su alcance, que implica que es el hombre quien tiene que decidir si acepta o no la invitación de Dios. Somos nosotros los que tenemos que situar o no la invitacion en la lista de nuestras prioridades, jamás se le ocurrirá a Dios interferir en nuestra libertad. Dios es quien invita y tú quien prioriza. Sin embargo, es bueno señalar en qué consiste el banquete al que somos invitados... pues consiste en el ofrecimiento por parte de Dios para entrelazar tu vida, la temporal y eterna con Él. Aun siendo una perspectiva que nos abre a la Plenitud...aun así.. Dios nunca elegirá por tí...es a tí a quien le toca.





(Por el padre Antonio Pavía)

comunidadmariamadreapostoles.com

Santo Evangelio Diario Domingo XXVIII ORDINARIO 11 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 11 Oct 202600:09:07

XXVIII  Domingo Ordinario 



Isaías 25, 6-10: “El Señor preparará un banquete y enjugará las lágrimas de todos los rostros”



Salmo 22: “Habitaré en la casa del Señor toda la vida”



Filipenses 4, 12-14.19-20: “Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza”



San Mateo 22, 1 – 14: “Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren”




Quien lea con atención el canto del banquete de Isaías, que hoy se nos presenta en la primera lectura, se quedará sorprendido por la descripción fantasiosa de una reunión de todos los pueblos convocados a participar del banquete ofrecido por el Señor en el monte de Sión. No solamente se presentan platillos suculentos y vinos exquisitos, sino se ofrece una verdadera paz, quitar el velo de muerte y arrancar el paño de dolor que cubre el rostro de los pueblos. ¿Solamente fantasías? Quizás los hombres nos hemos conformado con sueños mezquinos y hemos limitado las expectativas que Dios tiene al crear a la humanidad. Quizás estamos cegados por nuestros intereses individualistas que limitan la felicidad a cada uno de los hombres y se cierra el corazón a la participación de todas las gentes. El gran sueño e ideal de Dios es este banquete en el que participen todos sus hijos, donde no haya distinciones, donde puedan quitarse el dolor y la muerte. Sin embargo, el hombre, con sus ambiciones y egoísmos, se cierra al plan de Dios y se abalanza sobre los bienes de la naturaleza arrebatando a sus hermanos lo que necesitan para comer y vivir dignamente. La condición que pone Isaías para que llegue este día de ensueño es reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros: “Aquí está nuestro Dios. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae”. Ahora la profecía de Isaías suena como un reto, como un desafío que nos impulsa a contribuir desde nuestra pequeñez a hacer realidad el proyecto de Dios. Entre más desequilibrio haya, entre más lejanos estemos de este proyecto, menos humanos seremos.



La parábola de San Mateo viene a añadir nuevos matices este bello sueño. Uno de los símbolos más usados por Jesús para expresar las características del Reino es el banquete y la fiesta, porque así es el evangelio: un mensaje de alegría, de fiesta y de vida. Pero la parábola de este domingo presenta aspectos que a primera vista nos parecen excesivos y hasta chocan con nuestra mentalidad. La invitación siempre deja la posibilidad de aceptarla o rechazarla, pero en la narración la negación provoca la ira del rey a tal grado que manda matar a los renuentes y quemar la ciudad. Por otra parte, quienes la rechazan se sienten tan ofendidos por la insistencia a la invitación que dan muerte a los mensajeros. La construcción de un nuevo mundo donde todos tengamos la posibilidad de vivir como hermanos, con dignidad y respeto, no se puede tomar a la ligera como si sólo de una invitación cualquiera se tratara, es la invitación que dará todo el sentido a nuestra propia vida y a la vida de la humanidad. Cada vez que el hombre separa de la mesa a su hermano, se hace menos humano y lastima a toda la humanidad. Tan importante es este “banquete universal” que Cristo se hace hombre para hacer posible a todos los hombres y mujeres su participación plena. No podemos negarnos, ni tampoco negar la participación a otras personas. Torcemos el proyecto de Dios y desvirtuamos el sentido de la naturaleza y del hombre.



Hay parábolas que nos parecen extremosas y que en nuestro tiempo son difíciles de entender si las tomamos al pie de la letra y no buscamos el fondo de sus enseñanzas.


Santo Evangelio Diario 10 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 11 Oct 202600:04:30

10 Octubre




Gálatas 3, 21-29: “Todos ustedes son hijos de Dios por la fe”



Salmo 104: “El Señor nunca olvida sus promesas”



San Lucas 11, 27-28: “Dichosa la mujer que te llevó en su seno - Dichosos todavía más los que escuchan la Palabra de Dios”



San Lucas a lo largo de todo su evangelio la da una importancia capital a la Palabra y a la fuerza que ella tiene. Desde el inicio de su Evangelio al presentarse Jesús en la sinagoga se manifiesta como quien es evangelizador y anunciador de Buena Nueva. Y después en la continuación del Evangelio a través del libro de los Hechos de los Apóstoles, se nos  manifiesta cómo la Palabra va recorriendo el camino, una palabra que debe no solamente ser escuchada, sino meditada, y puesta en práctica. También desde el inicio de su evangelio ha presentado a María como la discípula atenta y obediente a la Palabra de Dios, desde la anunciación con su “fiat”, hágase en mí según tu palabra, hasta el cumplimiento al pie de la cruz como discípula fiel que se mantiene firme en el cumplimiento de la palabra a pesar de todos los fracasos y de todas las dificultades. Así, el pasaje de este día, encierra una gran alabanza a la mujer que ya merecía todo por ser madre del Salvador, pero que se hace más digna de alabanza por ser la primera en escuchar y vivir la palabra. Gran enseñanza para todos nosotros sus hijos, discípulos de Jesús. Escuchar la palabra requiere una preparación que nos lleve a disponer el corazón y los oídos para dejar penetrar la palabra. No podemos acercarnos a la Escritura solamente con los ojos del científico que busca la sabiduría del mundo, sino que debemos acercarnos a la Escritura, como el enamorado que espera descubrir rastros del amado en todas las líneas. Dios nos habla a través de su palabra pero debemos hacer nuestras y actuales las palabras y no dejarlas como si fueran dichas sólo para aquellos tiempos. San Lucas hace muy actuales y concretas las palabras de Jesús para su tiempo  y nosotros las debemos hacer actuales para nuestro tiempo y situaciones. ¿Qué me dice hoy la palabra de Dios en medio de las situaciones tan crueles y difíciles que estamos viviendo? ¿Tiene sentido escuchar la Palabra de Dios? Si respondemos con toda sinceridad y buscando llevarla a la práctica, la Palabra de Dios se convierte en luz que ilumina nuestros pasos en estos tiempos de incertidumbre. Hagámosle caso este día a la palabra que el Señor nos regala y pongámosla en práctica que ella será luz para nuestros pasos.




Santo Evangelio Diario 9 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 11 Oct 202600:04:30

9 Octubre



San Dionisio y compañeros.



San Juan Leonardi



Gálatas 3, 7-14: “Los que viven según la fe serán bendecidos, junto con Abraham, que le creyó a Dios”



Salmo 110: “Alabemos a Dios de todo corazón”



San Lucas 11, 15-26: “Si yo expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que el Reino de Dios ha llegado a ustedes”


 


Cuando alguien quiere conformar su vida al Evangelio y proclamar el mensaje de Dios, con frecuencia le acontece lo mismo que a Jesús: no es bien entendido. Ya decía un escritor que si hablaba de pobreza y de lucha contra injusticia, todo mundo le aplaudía; pero si se juntaba con los pobres y exigía un pago justo para los asalariados, lo llamaban comunista. Jesús supo del conflicto, vivió el conflicto sobre todo porque estuvo cerca de quienes sufrían y eran considerados pecadores. Pocos reclamarían a Jesús que hablara contra el demonio, como en aquel tiempo se entendía, pero que hiciera milagros en que se expulsara al demonio, casi nadie podía entenderlo. Y lo que le reclaman a Jesús no es tanto el que haga estas expulsiones, sino que le cuestionan la raíz de su poder. Siempre descalificando a Jesús, siempre cuestionando sus milagros, sus opositores esperan ganar algo o que no sea cuestionada su autoridad. Sin embargo, Jesús habla claramente que estos son signos de que el Reino ha llegado, que es más fuerte que el mal y que es señal clara del poder de Dios. Esta es la misma señal en nuestros días: debemos desterrar todo lo que pertenece al demonio. Quizás no nos guste mucho decir que son cosas del demonio, pero miremos y seamos sinceros al reconocer que toda injusticia, mentira y corrupción son tentaciones y obras del demonio. Quizás no las llamemos con este nombre, pero es una realidad que mientras existan estas desviaciones que oscurecen el Reino no podremos decir que Dios está actuando en medio de nosotros. La solidaridad de Cristo con todos los hombres logra la expulsión de los demonios. Al hombre en pecado lo rescata y le devuelve nueva vida. Cuidemos esta vida y no nos enredemos en las patrañas del maligno que, ante la renovación y pureza que nos da Cristo, nos invita a regresar a casa solamente para caer en situaciones peores que las de antes. Atención: Cristo trae la salvación, cuidemos hacerla nuestra y mantenernos firmes en su presencia. 



 



Santo Evangelio Diario 8 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 09 Oct 202600:04:30

8 Octubre

Gálatas 3, 1-5: “¿Han recibido el Espíritu Santo por haber hecho lo que manda la ley

de Moisés o por haber creído en el Evangelio?

Cántico de San Lucas 1: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel”

San Lucas 11, 5-13: “Pidan y se les dará”

Pensemos bien en lo que Jesús nos dice en este pasaje: nos descubre la oración de

petición pero una oración insistente. Hay quien afirma que Dios ya conoce todas

nuestras necesidades entonces ¿para qué pedir tanto? Cuando una persona ama mucho a

otra, a todas horas está pensando en ella; al contemplar los paisajes o nuevos horizontes

inmediatamente los relaciona con la persona amada; al vivir situaciones comprometidas

o alegres, se siente la necesidad de compartirlas con aquella persona… ¿Cómo no

hacerlo con Dios? Si además nos sabemos tan pobres y necesitados, nos acercaremos

con confianza plena a quien puede ayudarnos. El evangelio de este día nos pone de cara

a la necesidad de perseverar en la oración porque tomamos conciencia de la

misericordia de Dios y de nuestra necesidad. Orar es entrar en diálogo y comunicación

con Dios que es Trino y Uno. Lo hacemos a nuestra manera muy humana por medio de

la Palabra de Dios en la Escritura, por medio de la naturaleza, por la alabanza, a través

de nuestras circunstancias y limitaciones… pero siempre sabiéndonos en sus manos

amorosas. Y, como dice el mismo Jesús, siempre de la mano del Espíritu, porque si no,

corremos el riesgo de que la oración se convierta sólo en monólogo. Dios otorga los

dones del Espíritu, la valentía, la fortaleza, el testimonio, la capacidad de servicio y la

perseverancia para proclamar su Reino. ¿Por qué nos cansamos de hacer oración?

¿Cuánto tiempo dedicamos a hablar con Dios durante el día? No es cierto que no

tengamos tiempo, Él va siempre con nosotros y a todas horas podemos dirigirnos a Él,

así que no nos quitará el tiempo. Simplemente bastará con hacernos conscientes de esa

presencia y hablar con Él, a toda hora, en toda ocasión. Lo dice el mismo Jesús. Mes del

Rosario, ayer celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, nos da la oportunidad

de hacer nuestra oración pausada, constante, confiada al Señor por manos de María.

Santo Evangelio Diario 7 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 08 Oct 202600:04:30

7 Octubre

Nuestra Señora del Rosario

Gálatas 2, 1-2. 7-14: “Reconocieron la gracia que me había sido dada”

Salmo 116: “Bendito sea el Señor”

San Lucas 11, 1-4: “Señor, enséñanos a orar”

Los evangelistas no hacen una crónica de la vida de Jesús ni tampoco una historia en el

sentido riguroso de la palabra, pero nos muestran sus actitudes fundamentales y sus

elecciones radicales a favor del Reino. Un hombre que tiene solamente unos cuantos

años para cumplir la misión encomendada por su Padre, que está rodeado por las

multitudes, que tiene que llevar la Buena Nueva a todas las gentes, y sin embargo un

hombre de oración, que gasta mucho tiempo en estar en diálogo amoroso con su Padre.

Con qué razón sus discípulos le piden que les enseñe a orar como Juan enseñó a sus

discípulos. Y es curioso que Jesús no hace una cátedra de oración, sino simplemente se

pone a hacer la más bella oración que encierra todas las cualidades que debe tener

nuestra plegaria. Inicia con la plena aceptación de reconocernos como hijos de un Padre,

un Padre que nos ama y nos ha creado, un Padre en cuyas manos estamos, un Padre que

no es sólo mío sino también de mis hermanos. Si repitiéramos cada día y muchas veces

al día esta sencilla verdad: “Padre Nuestro”, con todo lo que encierra, ya estaríamos

dándole mucho sentido a nuestra oración. Aunque San Lucas nos presenta una fórmula

más reducida del Padre Nuestro, en comparación de San Mateo, encierra todas las

necesidades y las actitudes que debemos tener al hacer oración. Al santificar su nombre

lo alabamos como Creador y liberador y nos comprometemos a asemejarnos a Él,

siendo co-creadores y liberadores cada día. Nos manifestamos humildemente como

dispuestos a recibir su Reino con todo lo que ello implica en pensamientos y acciones

que nos lleven a hacerlo realidad. El pan necesario para el sustento lo entendemos como

“nuestro” y asumimos que compartiremos la mesa común con los hermanos. La base de

nuestras relaciones serán el reconocernos necesitados de perdón y dispuestos a otorgar

el perdón a quienes nos hayan ofendido. Finalmente al pedir que nos libre de la

tentación reconocemos nuestra debilidad y nos proponemos nosotros mismos no

ponernos en ocasión de pecado. Bella oración que tenemos que renovar y actualizar. Imaginémonos junto a Cristo y que Él comienza a decirla como una enseñanza para

nosotros ¿Qué nos hace sentir? Escuchemos y sintamos a Jesús que comienza su

oración: “Padre nuestro…”

Santo Evangelio Diario 6 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 06 Oct 202600:04:30

6 Octubre

San Bruno

Gálatas 1, 13-24: “Quiso revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara entre los

paganos”

Salmo 138: “Condúceme, Señor, por tu camino”

San Lucas 10, 38-42: “Marta lo recibió en su casa – María escogió la mejor parte”

¿Sentarse a los pies del Señor y descuidar los trabajos que tenemos que hacer? De

ninguna manera esta narración pretende enseñarnos esto. Nos ayuda a descubrir la

importancia de escuchar al Señor, y escucharlo atentamente, pero para después vivir la

Palabra. Ciertamente Marta se afana en muchas tareas y por andar en tantas cosas no

tiene tiempo para “escuchar” al Señor. Me parece oír la queja repetida de muchos

adolescentes respecto a sus papás que los admiran porque trabajan mucho, los quieren

porque se desgastan y sudan para que nada les haga falta, pero su queja es que ya no les

queda tiempo para platicar con ellos, no tienen espacios para compartir la vida, no

parecen escuchar y disfrutar de su presencia. Quien es verdadero discípulo de Jesús no

puede “afanarse en muchas cosas”, sino a cada cosa darle su importancia y su momento.

Es más importante estar con Jesús que trabajar para Jesús, es más necesario actuar con

Él, que actuar para Él. Y lo mismo podríamos decir de la familia, de los hijos, de los

amigos. Y esto no quiere decir que se quede el amigo o el padre de familia

contemplando todo el día al amigo o al hijo respectivamente; es situar en su justa

dimensión todas las cosas en vista de lo que consideramos más importante. La escucha

de la Palabra del Maestro, el acogerla con toda atención, no significa una contemplación

que nos aleje de los compromisos que tenemos en nuestra comunidad y en nuestra

familia. No se trata pues de hacer muchas cosas para alguien, sino estar con él en todos

los momentos. Indudablemente que hay situaciones en la vida que lo primero será la

ayuda material y física, pero es más importante nuestra atención y cariño a una persona.

Sobre todo, en este tiempo debemos descubrir que es más importante amar a una

persona que darle muchas cosas, amar a Jesús que hacer muchas actividades dizque por

Él. Claro que su amor nos lanza a actuar a favor de los hermanos y a no quedarnos

cruzados de manos.

Santo Evangelio Diario 5 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 06 Oct 202600:04:30

5 Octubre

Santa Faustina Kowalska

Gálatas 1, 6-12: “No he recibido ni aprendido de hombre alguno el Evangelio, sino por

revelación de Jesucristo”

Salmo 110: “Alabemos al Señor de todo corazón”

San Lucas 10, 25-37: “¿Quién es mi prójimo?”

“¿Quién es mi prójimo?”, resuena la pregunta hoy día, queriendo escabullirnos de las

graves obligaciones que tenemos frente a los hermanos. Seguramente los ladrones que

apalearon y robaron a aquel caminante, no pensaron nunca que fuera su prójimo, sino

solamente miraron sus ganancias y descargaron el odio que albergaban en su corazón.

No pensaron que era su prójimo. Y resuena con cercanía la respuesta cortante de Caín

cuando Dios le preguntaba dónde estaba su hermano: “¿Acaso soy yo el guardián de mi

hermano?”. Negar al hermano, negar al prójimo, no querer reconocer al otro, es la

primera de las justificaciones que tenemos para dejarlo tirado en el camino, buscando

nuestras ambiciones. “¿Quién es mi prójimo?”, seguramente eso mismo diría el levita

que conocía al dedillo todos los escondrijos del derecho, pero no era capaz de mirar el

dolor y las heridas del hermano. Hoy también nos escondemos en argumentos y leyes

para no atender al hermano. “¿Quién es mi prójimo?”, se quedaría pensando el

sacerdote mientras se preparaba a ofrecer los sacrificios en el templo, olvidando a los

profetas que dicen claramente: el sacrificio que yo quiero es que mires a tu hermano en

necesidad, que no cometas injusticia, que tengas un corazón atento a su dolor. “¿Quién

es mi prójimo?”, sólo el samaritano se atreve a responder esta pregunta en su corazón.

Él sabe mucho del dolor del desprecio porque lo han condenado y dejado fuera de la

salvación, él ha sido acusado de impuro y gentil, él ha sufrido la discriminación por eso

puede entender que aquel herido y robado es su hermano. Por eso lo sana, lo carga y lo

lleva a un lugar seguro, porque lo ha percibido como su hermano. “¿Quién es mi

prójimo?”, no sé si el posadero se hiciera esta pregunta, o si solamente se haría la

pregunta de cuánto ganaría con este nuevo huésped que puede permanecer algunos días.

¿Qué captaría el doctor de la ley al escuchar esta narración? Creo que Jesús hoy nos

dice a nosotros también: “Anda y haz lo mismo que el samaritano”. Es decir descubre

en los demás quién es tu prójimo, quién es tu hermano.

Santo Evangelio Mateo 21, 33-43  XXVII Domingo Tiempo ordinario catequesis Padre Antonio Pavia 04 Oct 202600:56:27

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43  XXVII Domingo del Tiempo ordinario


 Parábola de los viñadores homicidas

33 «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó.

34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.

35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon.

36 De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera.

37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: “A mi hijo le respetarán.”

38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: “Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.”

39 Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron.

40 Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»

41 Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.»

42 Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: = La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? =

43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.»


Reflexión: Mi herencia eres Tú, Señor


A todo hombre se le abren en su vida dos herencias; una, la del mundo, marginando a Dios, y la otra, el mismo Dios, a quien subordinamos los frutos de nuestros trabajos. La herencia huérfana del soplo de Dios no está mal, tiene su aliciente, pero el tiempo se encarga de mostrarnos que es insuficiente y solo se conforman con ella los que poco esperan de su vida.

A los que escogen a Dios como su herencia, hay que envidiarles pues 2.000 años de historia avalan que ninguno de ellos se arrepintió de su apuesta... Apostaron por Dios y Él les hizo hijos suyos..a todos los efectos...¿Cuales? ..Están prometidos en el Evangelio..

(Por el padre Antonio Pavía)

Santo Evangelio Diario 4 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 04 Oct 202600:09:10

Domingo Ordinario

Isaías 5, 1-7: “La viña del Señor es la casa de Israel”

Salmo 79: “La viña del Señor es la casa de Israel”

Filipenses 4, 6-9: “Obren bien y el Dios de la paz estará con ustedes”

Mateo 21, 33-43: “Arrendará el viñedo a otros viñadores”

Isaías y San Mateo ponen ante nuestros ojos una de las más bellas imágenes de la

Biblia: la vid, que representa el amor de Dios que se encarna en todas las realidades de

la existencia humana y permea todas sus acciones. Es cierto que el canto de la viña es

un canto del trabajo, tan común en las culturas campesinas, donde se canta al laborar o

al final de la jornada se entonan sentidas coplas entremezclando las tristezas y alegrías

que produce el trabajo, y que es difícil distinguir cuando dejan de hablar de la milpa y

de la viña para ponerse a hablar de la mujer amada. Detrás del canto campesino no es

difícil descubrir la revelación de un amante que canta y cuenta su fracaso amoroso

entremezclando las íntimas demostraciones hasta confundir el lenguaje campirano con

el usado en las relaciones amorosas, y aun sexuales, entre esposo y esposa. ¿En qué

momento se convierte esta imagen en la historia del amor de Dios por Israel, el pueblo

que Él eligió? El mismo canto se plantea el fracaso del Señor con su pueblo, pero se

descubre sólo al final siendo realmente la intención del canto.

Más grave se nos propone la parábola de los viñadores homicidas. A la propuesta de un

amor que supera las infidelidades y obstinado se ofrece una y otra vez buscando renovar

los perdidos delirios del amor inicial, responde una dura realidad de rechazo, de

creciente violencia hasta terminar en la barbarie del asesinato del hijo y heredero único.

¿No es una exageración la narración tan violenta donde por una viña se golpea, se

apedrea y se termina por asesinar al heredero? Suena triste, pero nuestra realidad va

mucho más allá: se asesina por unos cuantos pesos, se mata por ambición de poder y se

secuestra y se mutila simplemente porque se le antoja al malhechor o porque se ha

sentido ofendido por una mirada. Se ha perdido toda la dimensión de una viña, de una

vida, que nos ofrece Dios por amor y para el amor, y se ahogan todos los esfuerzos. Se

hace realidad el reclamo de amor del amante: “Esperaba de ellos justicia, y hay

iniquidad; honradez, y hay alaridos”. Nuestra patria se llena de luto y llanto por tantas

injusticias de criminales y autoridades coludidas en una guerra sin sentido y sin fin, en

un afán de manifestación de poderes y de venganzas, y las pobres víctimas, silenciosas e

impotentes, permanecen en el anonimato y en el olvido. ¡Cómo se hace realidad esta

parábola tan trágica que nos narra el mismo Jesús!

En la parábola hay dos aspectos que no podemos dejar de lado: el primero, tiene una

muy clara dedicatoria: “Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo”,

dirigida a los jefes y representantes del pueblo tanto de aquel tiempo como de éste. Nos

ofrece una clara acusación contra los responsables de no entregar frutos de justicia y

rectitud. Toda persona que ostente algún grado de autoridad también tendrá algún grado

de responsabilidad en esta situación tan deplorable. Mientras más autoridad, más grave

la responsabilidad. No podremos actuar con indiferencia, pasividad o temor pues está de

por medio la justicia y la vida de los desprotegidos. Basta ya de echar culpas a los otros, cada uno asuma con dignidad y valentía su papel, pues está de por medio no sólo la

seguridad personal, sino el riesgo de perder la viña amada del Señor, por la que ha

suspirado, por la que ha dado la vida. Quien asesina a una persona, está asesinando a un

Cristo vivo, pero también, quien debiendo proteger al indefenso no lo hace, se convierte

en cómplice de asesinato. Todos tenemos responsabilidad y todos tenemos que aportar

nuevas luces que nos lleven a salir de estas oscuridades.

Santo Evangelio Diario 3 de 0ctubre Mons Enrique Diaz Diaz 04 Oct 202600:04:30

3 Octubre

Job 42, 1-3. 5-6. 12-16: “Ahora te han visto ya mis ojos, por eso me retracto”

Salmo 118: “Enséñame, Señor, tus mandamientos”

San Lucas 10, 17-24: “Alégrense de que sus nombres estés escritos en el cielo”

¡Qué alegría expresan los discípulos al retorno de su misión! Atrás han quedado los

momentos de inseguridad y hasta de coraje porque no los aceptaban. Sorprende su

admiración porque “hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. Y las mismas

palabras de Jesús hacen un recuento de los prodigios realizados. ¿Tendrán validez estas

palabras para nuestros días? No esperemos andar haciendo exorcismos o expulsar

demonios de gente poseída. La misión del discípulo esta muy clara: crear una vida

verdaderamente humana para todos los hombres, construir un mundo nuevo. Claro que

para esto se requiere quitar toda esclavitud a que se someta a la humanidad. Los

demonios del poder y de la ambición siguen sometiendo a los más pequeños y débiles y

es necesario denunciar con fuerza y sin temores todas estas esclavitudes. Pero no basta

la denuncia, hay que expulsar de nuestras estructuras todas estas esclavitudes malignas

que a diario nos aprisionan. Hay que hacer caer a Satanás bajo cualquier forma que se

nos presente por más atractiva y prometedora que pueda ser. Debemos luchar contra los

demonios de la discriminación, de la violencia y de la injusticia. Y el único camino es el

que nos presenta Jesús reconociendo que se puede construir sólo asumiendo la sabiduría

de los pequeños, la grandeza de los sencillos y el poder de los humildes. Claro que es

trastocar todas las estructuras injustas que someten a nuestros pueblos y naciones, pero

mientras sigan rigiendo las leyes del dinero y del poder, seguiremos sometidos al poder

del maligno. Gracias, Padre, porque en este mundo de injusticias, sigues suscitando

hombres y mujeres de corazón grande, capaces de dar sin esperar recompensa. Gracias,

Padre, porque hay muchas personas generosas que abren sus manos para levantar al

necesitado. Gracias, Padre, porque hay discípulos de Jesús que entienden que se puede

construir un mundo nuevo donde reine el amor, el servicio y la paz.

Santo Evangelio Diario 2 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 03 Oct 202600:04:30

2 Octubre

Santos Ángeles Custodios

Job 38, 1. 12-21, 40,3-5: “¿Alguna vez en tu vida le has dado órdenes a la mañana o

has llegado hasta donde nace el mar?”

Salmo 138: “Condúcenos, Señor, por tus caminos”

San Mateo 18, 1-5.10: “Sus ángeles en el cielo ven continuamente el rostro de mi

Padre, que está en el cielo”

Hoy celebramos una fiesta que nos ayuda a recordar el cuidado bondadoso que Dios

tiene de todos los hombres: es la fiesta de los santos Ángeles Custodios. Todos

recordamos las oraciones que hacíamos de niños a nuestro ángel de la guarda. Los

evangelios hablan frecuentemente de los ángeles. En particular acabamos de escuchar

esta afirmación de Jesús en defensa de los niños porque sus “ángeles ven continuamente

el rostro de mi Padre”. En los ángeles encontramos personificada la providencia

amorosa que Dios tiene de cada uno de nosotros. En los últimos tiempos se ha puesto de

moda una devoción extraña a los ángeles. Se les mira y se les trata no como seres que

dependen de Dios, sino como verdaderos talismanes, o seres que actúan independientes

de Dios. Se les compra con oraciones y ritos extraños. Se tiene un ángel para cada

necesidad. Así lo que era una devoción que nos acercaba al verdadero Dios y nos

recordaba sus virtudes, hoy se ha tornado en un alejamiento de Dios y en un culto que

no lleva al amor y al entendimiento de los hermanos, sino a una especie de idolatría.

Hoy debemos retornar a la verdadera devoción que nos lleva a sentir y a vivir el

verdadero cuidado que Dios tiene de nosotros. No podemos tener fe en unos seres como

si fueran amuletos para evitar los males y las enfermedades, para cambiar a nuestro

arbitrio la libertad y el destino de los hombres. La devoción a los Santos Ángeles de la

Guarda nos llevará a una verdadera confianza en el Dios que nos acompaña diariamente

en nuestro caminar, que guía nuestros pasos y que nos pide que asumamos con

responsabilidad el cuidado de nuestro mundo. En particular el texto de hoy nos insiste

en esa dignidad y aprecio que debemos tener por el cuidado de los niños que en nuestro

mundo se ven tan amenazados en todos los sentidos. Desde la pornografía y la trata de

niños y niñas, hasta su educación, diaria responsabilidad que los padres han dejado en

manos ajenas. Que nuestra oración nos lleve a un verdadero compromiso y cuidado de

los pequeños. Nuestra oración al Ángel de la guarda despierte en nosotros el

reconocimiento al Dios que nos ama y no cuida.

Santo Evangelio Diario 1 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz 03 Oct 202600:04:31

1 Octubre

Santa Teresa del Niño Jesús

Job: “Yo sé que mi Redentor vive”

Salmo 26: “No me abandones, Dios mío”

San Lucas 10,1-12: “Su deseo de paz, se cumplirá”

Escuchar la Palabra de Dios y meditarla en el corazón es la fuente viva para cada uno de

los discípulos de Jesús. No podemos vivir sin la Palabra. Tanto la lectura del libro de

Job como el envío que leemos en el pasaje de San Lucas dan gran importancia al

mensaje del Señor y a la necesidad de vivir confiados en su Palabra. Job, a pesar de

todas sus dificultades y problemas, a pesar de los ataques de sus más cercanos, confía

más en la Palabra del Señor y exclama fuertemente: “Yo sé bien que mi defensor vive y

que al final se levantará a favor del humillado”. Es la seguridad en la palabra del Señor. Mientras que en el evangelio los discípulos son enviados a preparar el camino al Señor, a anunciar la cercanía del Reino. Con todas las condiciones que les impone Jesús para

hacer creíble su testimonio: ir de dos en dos (es decir en comunidad), con la confianza

en la Palabra del Señor (no llevar nada de ataduras), ofreciendo a todas las gentes el don

de la paz y la salud. La misión de anunciar el Reino es una tarea de todos y hoy todos

los cristianos debemos incrementar el acercamiento a la Palabra de Dios para después

poder anunciarla. Cuando dejamos que la Palabra penetre en nuestros corazones,

transforma nuestras vidas y nuestras estructuras. La dificultad estriba en que a veces nos

acercamos a la Escritura no para escucharla sino para utilizarla, no para dejarnos tocar, sino para trastocar su significado. Santa Teresita se entregó enamorada a escuchar y

vivir esa Palabra. Abramos nuestro corazón a la Palabra de Dios que ella nos

transformará, iluminará y dará nueva vida. Escuchemos el reclamo que hacía San

Jerónimo: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Jesucristo”

EL PADRE VICENTE, DIARIO DE UN CURA DE BARRIO 37 ._Ayer y Hoy01 Oct 202600:20:18

El Padre Vicente, diario de un cura de barrio


Capitulo 36 A las Nueve en la Casa


El Padre Vicente describe sus experiencias cotidianas y las cuenta a los oyentes.


Por las páginas de su diario desfila una inmensa gama de personajes, con sus problemas, sus preguntas y sus esperanzas.


En cualquier barrio, en cualquier parroquia, viven hombres y mujeres como éstos y se desarrollan situaciones semejantes.


La fe cristiana con la que el Padre Vicente las mira y las resuelve ofrece pistas de discusión y reflexión. Autor: Mario Kaplún.


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EL PADRE VICENTE, DIARIO DE UN CURA DE BARRIO 36._A las Nueve en la Casa 01 Oct 202600:21:04

El Padre Vicente, diario de un cura de barrio


Capitulo 36 A las Nueve en la Casa


El Padre Vicente describe sus experiencias cotidianas y las cuenta a los oyentes.


Por las páginas de su diario desfila una inmensa gama de personajes, con sus problemas, sus preguntas y sus esperanzas.


En cualquier barrio, en cualquier parroquia, viven hombres y mujeres como éstos y se desarrollan situaciones semejantes.


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Capitulo 36 A las Nueve en la Casa


El Padre Vicente describe sus experiencias cotidianas y las cuenta a los oyentes.


Por las páginas de su diario desfila una inmensa gama de personajes, con sus problemas, sus preguntas y sus esperanzas.


En cualquier barrio, en cualquier parroquia, viven hombres y mujeres como éstos y se desarrollan situaciones semejantes.


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El PADRE VICENTE, DIARIO DE UN CURA DE BARRIO 35._El Casamiento de Tony01 Oct 202600:20:37

El Padre Vicente, diario de un cura de barrio


Capitulo 35 El Casamiento de Tony


El Padre Vicente describe sus experiencias cotidianas y las cuenta a los oyentes.


Por las páginas de su diario desfila una inmensa gama de personajes, con sus problemas, sus preguntas y sus esperanzas.


En cualquier barrio, en cualquier parroquia, viven hombres y mujeres como éstos y se desarrollan situaciones semejantes.


La fe cristiana con la que el Padre Vicente las mira y las resuelve ofrece pistas de discusión y reflexión.

Autor: Mario Kaplún.


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Santo Evangelio Diario 30 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 01 Oct 202600:04:30

30 Septiembre

San Jerónimo

Job 9, 1-12. 14-16: “El hombre no puede hacer triunfar su causa frente a Dios”

Salmo 87: “Señor, que llegue hasta ti mi súplica”

San Lucas 9, 57-62: “Te seguiré a dondequiera que vayas”

¿Cuántas personas quisieron seguir a Jesús? San Lucas nos muestra un breve repertorio

de lo que seguramente sucedería en torno a Jesús. Al mirar sus milagros, al escuchar sus

enseñanzas, al contemplar a este Jesús que se manifiesta misericordioso y compasivo,

seguramente no faltaría quien se entusiasmara por querer seguirlo. Pero Jesús es muy

claro y no “endulza” la realidad para quien está dispuesto a seguirlo. Tres condiciones

aparecen como básicas detrás de estos sencillos relatos. La primera es el

desprendimiento. Quizás muchos subyugados por lo espectacular de los milagros están

dispuestos a seguir a un Mesías que les solucionará todos sus problemas económicos y

materiales, amén de conseguir un poco de fama en esta empresa. Jesús no tiene donde

reclinar la cabeza y su reino no se basa en las promesas materiales. Desapego del

corazón y coherencia en el seguimiento exige a quien lo quiera acompañar. En la

segunda narración podemos percibir el ofrecimiento de Jesús de formar una nueva

familia. No es que Jesús rechace los lazos familiares, pero estos lazos no deben atar a un

pensamiento y a un actuar anquilosado en la antigua ley. De ninguna forma está

exigiendo Jesús un rechazo o abandono de la familia, pero si propone una libertad y una

nueva relación con su nueva familia nacida de la escucha y cumplimiento de la palabra.

Finalmente también propone una decisión firme y sin vacilar. No se puede volver la

mirada hacia atrás. Es muy común entre nosotros encontrar personas entusiasmadas por

el Evangelio, que abren el corazón y deciden entregarse a vivirlo en plenitud. Pero con

frecuencia vamos uniendo a esta decisión una mezcla de intereses materiales que van

oscureciendo nuestra decisión. Al confrontarnos con nuevos criterios tanto en las

relaciones familiares como en la coherencia entre la vida y la fe, nos vemos tentados a

abandonar nuestra decisión. No son pocas las veces que se hace una especie de

acoplamiento y se reduce la radicalidad del Evangelio para acomodarlo a los propios

intereses y cadenas que nos atan. Seguir a Jesús es exigente en aquellos tiempos y

también hoy. Comparta un compromiso serio de vivir al estilo de Jesús, dejando los

valores que propone la sociedad, asumiendo una nueva familia que se abre a todos los

hombres y sosteniéndose coherentes en la vida con la opción que hemos elegido.

Santo Evangelio Diario 29 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 30 Sep 202600:04:30

29 Septiembre

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Apocalipsis 12,7-12: “Miguel y sus ángeles pelearon contra al dragón”

Salmo 137: “Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles”

San Juan 1,47-51: “Verán a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”

Hoy es la fiesta de los Santos Arcángeles. La protección y el cuidado que Dios tiene de

los hombres, es manifestado en la Biblia con frecuencia a través de sus “enviados”, que

es lo que significa la palabra “ángel”. Los tres arcángeles que hoy celebramos y

recordamos tienen nombres que nos indican una misión pero que al mismo tiempo nos

manifiestan una característica de Dios. San Miguel aparece varias veces en la Biblia

como protector del pueblo elegido y en una lucha contra el demonio (Ap 12,7) pero en

el significado de su nombre viene a dejarnos muy en claro el primer acto que debe todo

hombre tener en relación con Dios. No puede ni debe usurpar el lugar de Dios ningún

bien material, ninguna ambición, ningún poder. Por eso San Miguel en su nombre nos

recuerda: “¿Quién como Dios?”. El arcángel Gabriel aparece varias veces también en la

Sagrada Escritura como el enviado a anunciar buenas nuevas desde el tiempo del

profeta Daniel y después presentándose directamente a la Virgen María. La Buena

Nueva nos recuerda que estamos en las manos de Dios y Gabriel significa “fortaleza de

Dios”. Rafael aparece en el libro de Tobías como acompañante, consejero y portador de

salvación. Su nombre significa: “Medicina de Dios”, o bien “Dios ha sanado”. Así los

Arcángeles, lejos de oscurecer la relación con Dios, nos vienen a manifestar esta

relación tan estrecha que el hombre debe tener con su creador. Retomemos cada uno de

sus nombres y de sus actitudes. Luchemos contra todo pecado fiados no en nuestra

fuerzas, sino en la certeza que “no hay nadie como Dios”. En los ambientes hostiles y

difíciles, cuando haya caídas y fracasos, levantemos el rostro y recordemos que “Dios es

nuestra fortaleza”. Y en nuestro camino, en las debilidades y tropiezos, llegue hasta

nosotros la certeza que es Dios nuestra medicina y remedio, que es quien nos acompaña

y alienta en el camino. Dios a través de sus Arcángeles, se nos manifiesta cercano a

cada uno de nosotros.

Santo Evangelio Diario 28 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 29 Sep 202600:04:30

28 Septiembre

San Wenceslao

Santos Lorenzo Ruiz y compañeros

Job 1, 6-22: “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡Bendito sea el nombre del

Señor!”

Salmo 16: “Señor, escucha nuestra súplica”

San Lucas 9, 46-50: “El más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande”

La Palabra de Dios siempre es actual y viene a responder a nuestras necesidades e

inquietudes. Nunca como ahora nos hemos cuestionado sobre el mal y la injusticia,

nunca como ahora nos hemos rebelado y gritado que no es posible tanta maldad. Las

preguntas se las hacemos al mismo Señor. Y hoy su palabra inicia una reflexión que no

terminará solamente en este pequeño libro de Job, sino que nos lanza a buscar una

forma de vivir y afrontar el mal en la misma dinámica que usó Jesús. Es pequeño pero

muy bello el libro de Job que hoy iniciamos en la primera lectura. Con imágenes

personificadas de Dios y del demonio, nos centra en el problema de la fidelidad a Dios y

del mal en medio de los hombres. Tentado por el demonio, la primera respuesta de Job

ya es digna de nuestra admiración: “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡Bendito

sea el nombre del Señor!” Es una verdad que no agradecemos a Dios todo lo que nos ha

dado y que después reclamamos lo que nos falta porque creemos injusto. La primera

actitud es sabernos en manos de Dios que nos ama. Los siguientes días iremos

retomando otra parte de este mismo libro que nos ayudarán a continuar en esta

reflexión. Pero este mismo día el pasaje del evangelio aborda dos temas que nos

agobian y nos limitan en muchos sentidos: el pleito por saber quien es mejor y la

división y discriminación entre grupos que se agreden, que se descalifican y se

desconocen. La respuesta de Jesús está basada en el mensaje que Él vive y que nos

comunica: ¿Si todos somos hermanos por qué luchar por los primeros lugares? Entre

hermanos el más pequeño es el más grande. Y en cuanto a las discriminaciones nos

advierte que lo importante es optar por la construcción del Reino y que no importa de

quien venga la solución. Todo lo contrario a lo que a veces hacemos nosotros: negamos

la validez de una propuesta solamente para atacar a quien piensa diferente de nosotros.

También rechazamos soluciones porque provienen de grupos distintos. No buscamos el

bien de la comunidad. Estas cuestiones tan importantes en nuestra vida conviene que

hoy las examinemos a la luz de los criterios de Jesús.

Santo Evangelio Mateo 21, 28-32  XXVI Domingo del Tiempo ordinario Padre Antonio Pavia 27 Sep 202600:56:28

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32  XXVI Domingo del Tiempo ordinario


 Parábola de los dos hijos

28 «Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: “Hijo, vete hoy a trabajar en la viña.”

29 Y él respondió: “No quiero”, pero después se arrepintió y fue.

30 Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: “Voy, Señor”, y no fue.

31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» -«El primero» - le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.

32 Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él.


​Reflexión: Tu Amor vale más que mi vida


El Evangelio de hoy nos dice que un padre propuso a sus dos hijos ir a trabajar a su viña. El primero le dice que no le interesa, pero recapacita y va. El segundo le dice que va, pero al final no aparece. Este es el típico cantamañanas, esta dispuesto a "hacer cosas" que quiere por Dios, pero de hacer la voluntad De Dios, nada. Este es el problema de los que dicen que creen en Dios pero que pasan del Evangelio de su Hijo. Pasan porque no creen por ejemplo en palabras como:" El que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la ganará" Mc 8,35. Su problema es que no considera fiable el Evangelio y por tanto tampoco a Dios. 

​

(P. Antonio Pavía)

comunidadmariamadreapostoles.com

Santo Evangelio Diario 27 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 27 Sep 202600:09:03

XXVI Domingo Ordinario

Ezequiel 18, 25-28: “Cuando el pecador se convierte, salva su vida”

Salmo 24: “Descúbrenos, Señor, tus caminos”

Filipenses 2, 1-11: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús”

San Mateo 21, 28-32: “El segundo hijo se arrepintió y fue.- Los publicanos y las

prostitutas se les han adelantado en el Reino de Dios”

Hoy el Señor no nos pide discursos perfectos. Nos mira a los ojos y nos pregunta con

sencillez si estamos haciendo las cosas o sólo las decimos. Jesús es muy directo con los

fariseos de su época, y hoy lo es con nosotros. Sabemos muy bien que del dicho al

hecho hay mucho trecho. ¿Cuántas veces decimos que amamos a Dios, que somos

buenos católicos, pero en casa nos tratamos mal, hay pleitos entre hermanos y

vecinos? ¿Cuántas veces prometemos cambiar en el altar el domingo, pero el lunes se

nos olvida la honradez en el trabajo, la paciencia con el vecino o nuestra coherencia

con la justicia?

Jesús exige una clara y contundente decisión frente al Reino de Dios, una

determinación que no quede en palabras bonitas pero huecas, sino que se traduzca en

hechos concretos y tangibles. Es cierto que en un primer momento parece dirigir un

claro reproche al pueblo de Israel porque aparentemente han dicho a Dios que sí, que

es su único Dios, que cumplirán todos sus mandamientos, que le serán fieles; pero

después han tergiversado sus mandamientos, los han acomodado a su propio gusto y

se muestran tan felices como si de verdad los estuvieran cumpliendo. Pero también se

dirige a nosotros y nos pone el mismo ejemplo para que caigamos en cuenta que

primero decimos sí y después actuamos como nos da la gana. ¿No es cierto que nos

decimos cristianos, pero actuamos conforme a los valores del mundo? ¿No es cierto

que los juramentos y las profesiones de fe se han convertido en palabras huecas que

no nos llevan al compromiso?

La fe en Dios no es un dubitativo “yo creo”, en el sentido mexicano de “no estoy

seguro”, sino una firme y radical profesión de fe en un Padre que nos ama y que nos

compromete a vivir como hermanos. Ya San Pablo les reclama a los cristianos de

Filipos su manera contradictoria de vivir porque dicen profesar una fe y después

actúan con rivalidades, presunciones y envidias que destruyen la comunidad. El

modelo más elocuente es el mismo Jesús y les pide que tengan sus mismos

sentimientos. Él no fue primero sí y después no. Asumió las consecuencias de un amor

radical que lo lleva a despojarse de su condición divina, tomar la condición de siervo y

hacerse semejante a nosotros al grado de morir en la cruz. Son consecuencias de una palabra dada, de una Palabra que se hace carne por amor, de una Palabra que se hace

servicio y que, por lo mismo, con su Resurrección, da nueva vida.

Los mexicanos nos caracterizamos por tener un facilísimo sí, que después no implica

ningún compromiso. Gritamos y alabamos a la Virgen de Guadalupe, hacemos

peregrinaciones y entonamos vivas a Cristo Rey, pero después pisoteamos los valores

del Reino, nos mostramos intransigentes con el prójimo, rechazamos el perdón y no

dudamos en herir, en humillar y en despreciar. Somos indiferentes a los valores del

Evangelio e incluso nos vemos inducidos a comportamientos contrarios a la visión

cristiana. Aun confesándonos católicos, vivimos de hecho alejados de la fe,

abandonando las prácticas religiosas, mintiendo y cometiendo injusticias y perdiendo

progresivamente la propia identidad de creyentes, con graves consecuencias morales,

espirituales y sociales. Hay bastantes cristianos que terminan por instalarse

cómodamente en una fe aparente, sin que su vida se vea afectada en lo más mínimo

por su relación con Dios.

Nuestra respuesta al amor de Dios nos debe llevar a un sí, sostenido y constante, que

nos permita soñar metas que siempre habíamos creído inalcanzables y construir una

nueva sociedad. La fe es para vivirla, y debe informar las cosas hermos

Santo Evangelio Diario 26 de Septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 27 Sep 202600:04:30

26 Septiembre

Santos Cosme y Damián

Eclesiastés 11, 9-12, 8: “Acuérdate de tu creador en tus años jóvenes, antes de que el

polvo vuelva a la tierra y el espíritu vuelva Dios”

Salmo 89: “Tú eres, Señor, nuestro refugio”

San Lucas 9, 43b-45: “El Hijo del hombre va a ser entregado.- Tenían miedo

preguntarle acerca de este asunto”

Es curioso que los discípulos tan cercanos a Jesús, que han visto todos sus signos, que

se atreven a confesarlo como el Mesías y que admiran sus prodigios, cuando Él les

habla de la cruz, en sus muy diferentes formas, como lo hace en el pasaje de este día

anunciando que “va a ser entregado”, ellos no se atreven a ir más a fondo. ¿Miedo al

compromiso? ¿Posible desilusión frente a las expectativas que albergaban

internamente? No lo sé, pero a nosotros nos puede pasar igual. Hay personas que

cuando han tenido un grave problema o una caída muy fuerte, no se atreven a hacer

oración por temor a lo que el Señor pueda pedirles. Otras veces hacemos la oración

pero “un poco por encimita”, hablando mucho nosotros, pero no dejando que el Señor

nos cuestione sobre nuestra manera de actuar. A veces ponemos en la boca de Jesús

palabras que nosotros quisiéramos escuchar para justificar nuestras acciones… casi

siempre evitando un compromiso más serio, el desprendimiento de algo, o la aceptación

de la cruz. Quisiéramos hacernos una religión y unas normas a nuestro modo e incluso

hacemos decir a la Biblia lo que nosotros queremos, manipulamos la Escritura.

Imaginemos la escena en nuestro tiempo. Acerquémonos como uno más de los

discípulos y escuchemos atentamente las palabras de Jesús: “El Hijo del hombre va a

ser entregado en manos de los hombres”. ¿Qué nos hace sentir y qué nos hace pensar?

¿En qué nos compromete que Jesús sea juzgado, vilipendiado y despreciado por los

hombres? ¿Nos hace dudar de nuestro compromiso de seguirlo? ¿Por qué entonces

callamos y nos turbamos cuando sucede diariamente en los ambientes donde nos

movemos? ¿Dudamos de Jesús tan sólo porque nos anuncia sufrimientos? No

guardemos silencio y no temamos preguntar. Escuchemos sus palabras, oigamos sus

argumentos y pensemos si estamos dispuestos a aceptar la cruz.

Santo Evangelio Diario 25 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 26 Sep 202600:04:29

25 Septiembre

Eclesiastés 3, 1-11: “Hay un tiempo para cada cosa”

Salmo 143: “Bendito sea el Señor, mi fortaleza”

San Lucas 9, 18-22: “Tú eres el Mesías de Dios. Es necesario que el Hijo del hombre

sufra mucho”

Si ayer nos cuestionábamos sobre la verdadera identidad de Jesús a partir de las

preocupaciones que manifestaba Herodes al contemplar la actuación de la que todo

mundo hablaba, hoy la pregunta llega de una manera más personal y cercana a cada uno

de los discípulos hecha por el mismo Jesús: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ya ha

realizado milagros, ya ha pronunciado su palabra, ya ha discutido con los escribas y

fariseos y quiere descubrir qué ha quedado en el corazón de cada uno de sus discípulos.

Las respuestas, al igual que las formulaba Herodes, son positivas en cierto sentido

porque lo comparan con Juan el Bautista, con Elías o con alguno de los antiguos

profetas… pero ninguna revela lo que realmente es Jesús. Es mucho más que un profeta

o alguien que bautiza invitando al arrepentimiento. Por eso nuevamente Jesús hace su

pregunta y de una manera muy personal: “¿Ustedes quién dicen que soy yo?” El

discípulo no puede esconderse en el anonimato de la masa y tiene que dar una respuesta

personal. Pedro, siempre impetuoso y espontáneo, es quien presenta su respuesta: “El

Mesías de Dios”, que ya es mucho más de lo que por ahí decían. Representaba todos los

anhelos de un pueblo, las expectativas de liberación y salvación, la reivindicación de

quienes estaban sometidos al pueblo romano. Pero Jesús no deja que su misión se limite

y va mucho más allá de lo que pensaban sus discípulos: anuncia que la salvación y la

redención tienen el camino de la cruz y la resurrección. Esto no lo alcanzan a

comprender sus discípulos sino hasta contemplar a Cristo resucitado. La cruz no entraba

en los planes de ninguno de sus seguidores. Hoy la misma pregunta y las mismas

precisiones nos hace Jesús a cada uno de nosotros. No podemos escudarnos en lo que

piensa la gente o en lo que opinan los demás. No podemos poner excusas en las fallas o

en los triunfos de los otros. Cristo insiste: “Y tú, ¿Quién dices que soy yo?” ¿Qué le

respondemos a Jesús?

Santo Evangelio Diario 24 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 24 Sep 202600:04:30

24 Septiembre

Nuestra Señora de la Merced

Eclesiastés 1, 2-11: “No hay nada nuevo bajo el sol”

Salmo 89: “Tú eres, Señor, nuestro refugio”

San Lucas 9, 7-9: “A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién es entonces éste de quien

oigo semejantes cosas?

San Lucas poco a poco va mostrándonos en su Evangelio el camino que debe seguir

todo discípulo. Después de presentarnos a Jesús enviando a los Doce a predicar el

Reino, nos describe las expectativas que va suscitando el mismo Jesús. Herodes se ha

enterado de sus actividades y “tenía curiosidad por ver a Jesús”. La pregunta

fundamental que se hace es: “¿Quién será éste del que oigo semejantes cosas?”. Ya

había mandado decapitar a Juan el Bautista porque estorbaba su manera de vivir y ahora

surge un nuevo profeta que no logra clasificar. ¿Es temor a que mine con su predicación

su fama y su poder? ¿Es deseo de escuchar lo que afirman está predicando y que

despierta el fervor de las multitudes? No logra colocarlo ni entre los profetas ni como un

Bautista resucitado, pero le causa curiosidad. ¿Quién es Jesús? Es la pregunta

fundamental que todos nos debemos hacer no como mera curiosidad, sino como un

verdadero interés por descubrir sus palabras, sus acciones, su misión en medio de

nosotros. No debemos tener miedo a que nos reste fama, libertad o poder. Sus palabras

nos traerán la verdadera libertad, nos ayudarán a encontrar el verdadero tesoro y nos

darán la salvación. Pero necesitamos acercarnos a Jesús personalmente, sentir su

contacto, descubrir su manera de ser y de actuar. No podemos quedarnos sólo con lo que

dicen los demás, necesitamos entrar a experimentar vivamente su presencia en medio de

nosotros. ¿Quién es para ti Jesús? ¿Cómo lo has conocido y cuáles son las palabras que

más te impactan? ¿En qué forma ha influido en tu vida? Frente a Jesús no se puede

pasar indiferente, tiene que optarse por seguirlo o por dejar a un lado la verdadera vida y

seguir hundidos en la oscuridad. La pregunta que se hace Herodes nos la debemos hacer

cada uno de nosotros, no como mera curiosidad, sino con el deseo de conocerlo para

poder seguirlo y servirlo. Que este día tengas la oportunidad de conocer, de encontrarte

y de sentir el amor de Jesús.

Evangelio Diario 23 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 24 Sep 202600:04:30

23 septiembre

San Pio de Pietrelcina

Proverbios 30, 5-9: “No me des riqueza ni pobreza, dame solamente lo necesario para

vivir”

Salmo 118: “Condúceme, Señor, por tus caminos”

San Lucas 9, 1-6: “Los envío a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos”

En días pasados me preguntaba un grupo de periodistas si en nuestros días habría

hombres y mujeres como los que iniciaron nuestra independencia, sobre todo porque

parece que las noticias cada día se empeñan en presentarnos a maleantes,

narcotraficantes, ladrones y pervertidos. Sin dudar un momento, porque así estoy

convencido, les aseguré que hay en medio de nosotros quienes luchan honradamente por

una patria mejor, quienes buscan una verdadera justicia y quienes están dispuestos al

servicio y a buscar vida para todos. Hoy al encontrar el pasaje del envío de los apóstoles

reafirmo mi convicción de que hay personas que están en este camino y que el mandato

de Jesús se hace actual aquí y ahora. Hay personas que se toman en serio las

recomendaciones de Jesús y buscan expulsar toda clase de demonios y curar todas las

enfermedades. Llevar el evangelio hoy implica estar comprometido con la tarea de cada

día expulsar todo mal, que es lo que llamamos demonio. No esperemos encontrar

manifestaciones demoníacas, ni busquemos exorcismos, sino quitar de en medio de

nosotros todo lo que es injusticia, corrupción y mentira. También hoy a nosotros nos

envía el Señor a anunciar el Reino con todo lo que esto implica y estoy seguro que

encontrará discípulos dispuestos a cumplir su mandamiento. El Reino implica una

realización plena e integral tanto de las personas como de la comunidad, en estrecha

relación con Dios. Las condiciones que hoy nos recuerda San Lucas tienen un profundo

significado porque implica que más allá de los bienes materiales debemos poner nuestra

confianza, toda nuestra confianza, sólo en Dios. No se construye poniendo la primacía

en los bienes materiales, sino en el valor de la persona en sí, por ser hijos de Dios

llamados a construir su Reino. ¿Verdad que hay personas dispuestas a vivir como lo dice

Jesús? ¿Tú estás dispuesto a cumplir su voluntad? Descubramos esos brotes de

esperanza y esos esfuerzos leales por construir un mundo mejor. Unamos nuestros

esfuerzos porque contamos con la presencia de Jesús en medio de nosotros. También

nosotros pongámonos en camino y vayamos a llevar Buena Nueva a quienes padecen y

sufren.

Santo Evangelio Diario 22de SEPTIEMBRE Mons Enrique Diaz Diaz 22 Sep 202600:04:30

22 Septiembre

Santos Cristóbal, Antonio y Juan, mártires

Proverbios 21, 1-6. 10-13: “A quien cierra sus oídos al pobre, nadie le responderá”

Salmo 118: “Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad”

San Lucas 8, 19-21: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra

de Dios y la ponen en práctica”

No se puede entender este texto, que acabamos de leer, como si Jesús despreciara o

condenara a la familia, ni siquiera como si no la tuviera en cuenta o que estas

sentencias manifestaran poco aprecio hacia su madre María. Podemos descubrir en estas

palabras de Jesús su empeño por crear la nueva familia de Dios no basada ni en la carne

ni en la sangre, sino en la palabra, y podríamos decir en la Palabra (con mayúscula) ya

que quien escucha esta Palabra y la pone en su corazón, encontrará nuevos hermanos y

nueva familia. Sólo el Señor Jesús tiene palabras de vida eterna capaces de crear nuevas

relaciones, nuevos lazos y una alegría nueva. La relación entre la Palabra de Dios y esta

nueva familia, la alegría y el servicio, se manifiesta claramente en María. Vienen a

nosotros las palabras de Isabel: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el

Señor se cumplirá”. María es dichosa porque tiene fe, porque ha creído, y en esta fe ha

acogido en el propio seno al Verbo de Dios para entregarlo al mundo. Jesús se encarna

porque ha habido una mujer sencilla que ha creído la palabra y le ha permitido anidar en

su vientre. Las palabras de este pasaje dan a María una nueva alabanza, no sólo en la

elección para ser madre, sino en su escucha y aceptación de la Palabra. Jesús, así,

muestra la verdadera grandeza de María, abriendo también para nosotros la posibilidad

de esta nueva familia y nueva relación que nace de la acogida y la puesta en práctica de

la palabra. Nuestra relación personal y comunitaria con Dios depende del aumento de

nuestra familiaridad con la Palabra Divina. Gracias a Dios, en los últimos tiempos se ha

dado una relevancia especial a la Palabra de Dios, pero para muchos cristianos queda en

el olvido, como algo ya sabido… sin embargo la Palabra es dinámica y cada día trae

algo nuevo a nuestros oídos y a nuestra vida. La misma Palabra ofrece nuevas fuentes

de reflexión, de consuelo y de esperanza. Es necesario que cada uno de nosotros busque

esos espacios propios para escuchar la Palabra en pequeños grupos, en las

celebraciones, en los estudios y en la oración personal. Un cristiano sin la palabra de

Dios es un árbol seco que no puede dar fruto y amenaza con desplomarse. Escuchemos

la Palabra para tener la vida de la nueva familia.

Santo Evangelio Diario 21 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 21 Sep 202600:04:43



21 septiembre



 San Mateo Apóstol y evangelista



Efesios 4,1-7.11-13: “Él fue quien concedió a unos ser apóstoles y otros, evangelizadores”



Salmo 18: “El mensaje del Señor resuena en toda la tierra”



San Mateo 9,9-13: “Sígueme. Él se levantó y lo siguió”


 


Aunque los evangelios recorrieron un largo camino antes de ser escritos, nos quedan imágenes muy bellas que parecen tomadas de primera mano. El precioso pasaje que hoy nos ofrece San Mateo sintetiza las características que encierra su llamado y que pueden ser del llamado de toda persona. Mateo es un recaudador de impuestos. Los recaudadores de impuestos gozaban de no muy buena fama entre los israelitas, eran vistos como aliados de un gobierno opresor, mientras ellos con frecuencia aprovechaban la situación para enriquecerse. Por eso los consideraban pecadores, traidores e impuros. Y precisamente a él es a quien llama Jesús para que forme parte de sus más cercanos discípulos, aunque le genere las críticas y desprecio de los fariseos y escribas. Es la iniciativa de Jesús para ir en busca de los despreciados y tenidos en menos. Mateo está dispuesto a seguir a Jesús y vaya que para él no sería fácil. Cuando se tiene una posición y unas propiedades, el seguimiento se torna más difícil. Pero Mateo con su ejemplo nos enseña las condiciones y consecuencias que trae el seguimiento de Jesús. Finalmente lo encontramos junto a otros pecadores y publicanos comiendo con Jesús como una señal del banquete al que todos somos invitados. La vocación de Mateo es el paradigma de la vocación de todo cristiano. Hoy Jesús sigue pasando en torno a nuestras mesas y a nuestros negocios. Nos mira con misericordia y espera que dejemos todo lo que nos ata para que podamos participar y convivir en la mesa de la fraternidad. No podemos despreciar esa invitación que nos hace Jesús, no es un seguimiento opcional, es vital para cada uno de nosotros. Sintamos cómo Jesús pasa a nuestro lado, nos mira con amor y también nos dice: “Sígueme”. Dejemos nuestros negocios particulares y entusiasmémonos por el proyecto de Jesús. De su mano, con su cariño por nosotros pecadores, vayamos, como Mateo, a anunciar el Reino de los Cielos. 






Santo Evangelio Diario 20 de Septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 20 Sep 202600:09:16

XXV  Domingo Ordinario




Isaías 55, 6-9: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes”



Salmo 144: “Bendeciré al Señor eternamente”



Filipenses 1, 20-24.27: “Para mí, la vida es Cristo y la muerte, una ganancia”



San Mateo 20, 1-16: “¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?”



Hoy la Palabra de Dios sacude nuestras estructuras humanas más profundas. Nos confronta con una realidad que muchas veces nos cuesta aceptar porque rompe nuestra lógica comercial del mérito y del esfuerzo egoísta. La parábola que acabamos de escuchar, los jornaleros de la viña, nos presenta a un Dios que no calcula como nosotros. El profeta Isaías ya nos lo advertía con absoluta claridad en la primera lectura: "Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor"¡Y qué bueno que sea así! Si los caminos de Dios fueran los nuestros, estaríamos perdidos bajo el peso de nuestra propia mezquindad.



El ámbito del trabajo es un lugar donde prevalecen las injusticias porque le da más valor al capital y a las ganancias que a la dignidad y necesidades básicas de las personas. Los horarios, los salarios, nos comprueban que las personas pasan a ser meros números, engranes de una maquinaria de producción que solamente beneficia a unos cuantos y deja a la mayoría sobreviviendo. El desempleo no es sólo por falta de trabajo, por negligencia, o por incapacidad, es sobre todo por falta de oportunidades en un mundo injusto dominado por el dinero.



El campo está igual: mucho trabajo, mucho riesgo para los campesinos y pocos beneficios cuando se obtiene la cosecha. Las ganancias quedan en acaparadores. La actual concentración de renta y riqueza se da principalmente por los mecanismos injustos del sistema financiero y una acumulación de bienes y servicios que ni es en pro del bien común, ni beneficia a todas las personas, ni produce una auténtica realización de la felicidad humana. Si a esto añadimos la grave corrupción en todos los niveles, la vinculación al flagelo del narcotráfico, de la trata de personas o del narco negocio, las “cuotas de seguridad”, se acaba destruyendo el tejido social y económico de las comunidades. Y esto tiene graves repercusiones en el desempleo, subempleo y situaciones dramáticas de necesidades personales, familiares y sociales. No es extraño, pues, que muchos jóvenes emigren en busca de mejores oportunidades dejando en abandono a las familias, o, en el peor de los casos, se vean atrapados en las redes de narcotráfico y grupos delictivos. Cuando es más importante la ganancia que las personas, siempre acaba perdiendo la humanidad. 



Frente a este mundo de injusticia y desempleo, viene Jesús a narrarnos su parábola. ¿Tiene algo que enseñarnos? Ya me imagino que si nosotros nos ponemos en el lugar de los primeros obreros que trabajaron todo el día y recibieron un pago igual que los que trabajaron sólo una hora, estaríamos renegando y criticando al patrón que nos presenta la narración. Pero hay una enseñanza más profunda, aun en el plano meramente laboral. El patrón no comete ninguna injusticia pues en el denario, pago justo convenido, se representa la cantidad necesaria para sobrevivir dignamente. Y es el derecho que todas las legislaciones prescriben: derecho a un salario que dé la posibilidad de alimentación digna, educación, salud y vivienda. Pero eso queda en letra muerta porque nos sometemos a las leyes de un capitalismo feroz. Cristo nos propone un verdadero cambio, donde todos los hermanos sean capaces de obtener su “denario”, es decir un salario justo y suficiente para que una familia lleve una vida con dignidad. La parábola tiene además otros sentidos. Está centrada en la instrucción de Jesús sobre la fraternidad cuyo cimiento fundamental es la acogida al débil.



Santo Evangelio Mateo 20, 1-16  XXIV Domingo del Tiempo ordinario catequesis Padre Antonio Pavia 20 Sep 202600:53:27


Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16  XXIV Domingo del Tiempo ordinario


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:

“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido».

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

“Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.

Le respondieron:

“Nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:

“Id también vosotros a mi viña».

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:

“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:

“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:

“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».





Reflexión : Saber estar con Dios



Jesús nos habla del propietario de una viña que sale una y otra vez buscando quien quiera trabajar en ella. El propietario representa a Jesús, que llama sin cesar a personas que quieran ser luz y sal para el mundo. El problema está en los que le dicen que sí  "aguantando el peso del día y del calor" a disgusto, el cumplir por el cumplir no sea que nos castigue. Estos trabajadores..que sí que los hay..nunca llegarán a ser discípulos de Jesús..se mueven entre el fanatismo y el avinagramiento.

La paga del discípulo es la de estar con el Señor Jesús. Acontece entonces la Fiesta del alma.. el saber estar con Dios. Por supuesto, este es el mejor salario.

(P. Antonio Pavía)

comunidadmariamadreapostoles.com







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Santo Evangelio Diario 19 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 20 Sep 202600:04:30

19 Septiembre

San José María de Yermo y Parres

San Jenaro

1Corintios 15, 35-37. 42-49: “Se entierra un cuerpo corruptible y resucita

incorruptible”

Salmo 55: “Caminaré en presencia del Señor”

San Lucas 8, 4-15: “Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la

palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto y dan fruto por su

constancia”

Señor, tus explicaciones de la parábola de la buena semilla hoy llegan hasta mi corazón

y me hacen estremecer. ¿Cómo no temblar al saber que has tenido tan gran

magnificencia que a pesar de ser yo un terreno de camino, donde todos pisan, donde

todos pasan, donde los pájaros se llevan lo bueno, te arriesgas a sembrar tu palabra? El

diablo, vestido de diversiones, fantasías, nuevos intereses, amenaza con llevarse hoy tu

palabra, tu buena semilla. Mírame, rómpeme para que pueda penetrar tu palabra a lo

profundo de mi corazón. Es cierto que otras ocasiones he escuchado tu palabra con

mucha alegría, pero también es cierto que a la hora de la prueba no la he dejado

enraizar, que la acepto superficialmente porque tu palabra compromete, exige, y yo no

soy dado a hacer compromisos. Poco me dura el gusto y a las primeras tentaciones, a las

primeras dificultades, me hago disimulado y olvido tu palabra. Aunque la recuerdo con

gusto, pero no soy capaz de aceptar compromisos. Quita las piedras de mi orgullo y mis

malas aficiones, quita las piedras de mis envidias y mis rencores, dale profundidad a tus

palabras para que me puedan dar verdadera vida. Tus explicaciones de la tercera tierra

también me tocan directamente: las espinas de mi afán de riquezas y placeres, mi

egoísmo y la búsqueda de mi mismo, han ahogado con frecuencia la Palabra que un día

había recibido con gusto. ¿Podrías limpiarme un poco y quitar de este campo todas esas

espinas que ahogan la vida, la generosidad y el servicio? Señor, también tengo que

reconocer que a veces he sido tierra buena, no con tanto mérito mío, sino con tu gran

misericordia. A pesar de mis miserias he encontrado frutos buenos en mi vida y cómo

me he gozado con tu presencia. Señor, aquí tienes mi tierra, aquí tienes mi vida: sigue

sembrando tu Palabra en mi corazón, porque si Tú no siembras se acaba la esperanza.

Santo Evangelio Diario 18 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 20 Sep 202600:04:30

18 Septiembre

BEATOS JUAN BAUTISTA y

JACINTO DE LOS ANGELES,

Laicos, “Mártires Oaxaqueños”

1 Corintios 15, 12-20: “Si Cristo no resucitó, vana es la fe de ustedes”

Salmo 16: “Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración”

San Lucas 8, 1-3: “Los acompañaban algunas mujeres que los ayudaban con sus

propios bienes”

Es muy significativa la presencia de la mujer en el evangelio de San Lucas. No

solamente es el evangelio que más habla de María, sino con frecuencia hace alusión a la

relación de Jesús con las mujeres y al acompañamiento que ellas hacían. El breve pasaje

que leemos en este día es muy relevante porque junto a los Doce, el grupo selecto, San

Lucas coloca a este grupo de mujeres que van con el Señor. No son un grupo amorfo,

está conformado por mujeres que realmente son seguidoras de Jesús, que han sentido en

su vida su presencia, que las ha levantado y que ahora están dispuestas a ayudar con sus

bienes a la misión que Jesús les presenta. En nuestras comunidades, en las familias y en

las ciudades, es muy importante la labor que realiza la mujer. La mujer es en el hogar el

verdadero sostén de los valores espirituales y morales de la familia. Todos recordamos

con cariño y admiración cómo nuestras madres fueron sembrando en nosotros el amor a

la verdad, la honradez, el trabajo y la dedicación. De sus labios aprendimos las primeras

oraciones. Es cierto que no podemos reducir su ámbito al hogar y que ahora muchas

mujeres participan de la vida social y pública y que emprenden muchas empresas con

éxito. Es una gran riqueza que aportan en todos los espacios. Ojalá que no descuiden

esta tarea tan importante de transmitir los verdaderos valores donde quiera que se

encuentren. San Lucas las presenta como testigos de resurrección, como fieles

seguidoras junto a la cruz, como portadoras de alegría y evangelio. Que la mujer se abra

a nuevos horizontes pero que siempre lleve en su ser ese gran don de transmitir vida, no

solamente física, sino vida espiritual y una gran esperanza.

Santo Evangelio Diario 17 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 17 Sep 202600:04:30

17 septiembre

San Roberto Belarmino

Santa Hidelgarda de Bingen

1Corintios 15, 1-11: “Esto es lo que predicamos; esto es lo que hemos creído”

Salmo 117: “Te damos gracias, Señor, porque eres bueno”

San Lucas 7, 36-50: “Sus pecados le han quedado perdonados, porque ha amado

mucho”

A través de todo el evangelio de San Lucas encontramos, como en ningún otro, una

relación muy especial de Jesús con los pobres, con los marginados, con las mujeres,

pero en especial con todos los pecadores. Todo esto, en contra de un pueblo cuya

mentalidad y tradición marginaba de una forma fortísima y hasta humillante a quien

consideraban contaminado, impuro o pecador. No podrían ver jamás con buenos ojos

que una mujer pecadora y considerada de mala fama se acercara a Jesús y tuviera esas

familiaridades que ni el propio dueño de la casa había tenido. Juzgamos nosotros muy

duramente al fariseo, pero pongámonos en su lugar y creo que no sería muy distinta

nuestra forma de pensar y de juzgar. Es más, con frecuencia sucede en nuestros círculos

que, a personas, ya no digamos de dudosa reputación, sino simplemente que las

consideramos sospechosas, les hacemos el vacío y las tratamos con indiferencia y

lejanía. A muchos suena escandalosa la actitud y comentarios del Papa Francisco frente

a quienes condena la sociedad. Pero sólo sigue el plan de Jesús que, para manifestar la

misericordia del Padre, tiene una actuación muy diferente: reconoce que puede haber

pecado e invita al pecador a convertirse, pero no puede condenar a quien ha pecado sin

antes haberle dado la oportunidad de una conversión. Nos muestra a un Padre Dios

infinitamente misericordioso que no juzga y que espera la más mínima muestra de amor

para conceder el perdón. El hermoso pasaje de este día encierra dos grandes enseñanzas.

La primera se refiere a nuestra actitud que tiene que ser de un corazón misericordioso,

abierto a los demás, capaz de amar y perdonar, que no esté dispuesto a juzgar el pasado

de las personas. La segunda se refiere a nuestra relación con Dios: nunca tendremos

mayor pecado que dudar de su amor y misericordia. Debemos reconocer que siempre

está dispuesto a otorgar el perdón a quien da muestras de conversión. Por más grande

que sea nuestro pecado, siempre será mayor el amor y la misericordia de Dios. No

podemos dudar que nos perdona mucho porque nos ama mucho, pero también a quien

mucho se le ha perdonado lo debe amar muchísimo y demostrarlo con sus obras.

Santo Evangelio Diario 16 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 16 Sep 202600:04:30

16 Septiembre

Santos Cornelio y Cipriano

I Corintios 12, 31- 13, 13: “Entre estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor, el

amor es la mayor de las tres”

Salmo 32: “Dichoso el pueblo escogido por Dios”

San Lucas 7, 31-35: “Tocamos la flauta y ustedes no bailaron, cantamos canciones

tristes y no lloraron”

¿Quién puede dar gusto a todas las personas? Bien dice el refrán popular: "No soy

monedita de oro...", unos condenan y aborrecen lo que otros buscan y prefieren. Lo que

hoy era lo más agradable y solicitado, mañana se convierte en pasado de moda y

detestable. ¿Cómo agradar a los hombres? El mismo Jesús reclama a su generación esta

incongruencia de exigencias. Lo que rechazaban en Juan el Bautista ahora lo exigen del

Mesías, y lo que condenan del Mesías, antes lo solicitaban del Bautista. Cuando se tiene

el corazón en lo exterior, siempre habrá manipulaciones e inconformidades. Jesús invita

a mirar lo que hay en el corazón. San Pablo en su carta a los Corintios nos ofrece este

día el bello pasaje que conocemos todos como el himno del Amor y nos centra en lo que

es importante y puede llenar el corazón. Ni los extremos del ayuno que hacía Juan el

Bautista, ni los milagros de Jesús, son lo realmente importantes, lo que importa es el

amor. Y vaya que Juan tenía un amor fuerte como para soportar las adversidades, y vaya

que Jesús se inflama de amor para recibir a los pecadores, para manifestarles

misericordia, para darles nueva dignidad. Pero si no descubrimos el verdadero amor

estaremos siempre discutiendo qué podemos y qué no podemos hacer, criticaremos cada

una de las acciones. Descubrir el verdadero amor nos llevara a dar no sólo sentido a

cada una de nuestras acciones, sino a nuestra vida misma. Por eso San Pablo lo coloca

por encima de todas las virtudes, porque sin amor lo que es generosidad se puede

transformar en manipulación o exhibición, lo que es fe, se puede quedar en terquedad,

lo que es servicio, se deforma y pierde su sentido. Ya nos describe con mucha precisión

las cualidades del amor: comprensivo, servicial, no tiene envidia, comprende todo,

disculpa todo, todo lo cree. ¿Cómo es nuestro amor? Si nos acercamos a Jesús y le

decimos que nos inflame de su amor, podremos iniciar este camino bello, de entrega y

donación que es el amor.

Santo Evangelio Diario 15 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 15 Sep 202600:04:31

#15DeSeptiembre ¡Buenos días! Este martes de la XXIV semana del #TiempoOrdinario, compartimos el #EvangelioDeHoy según san Juan 19, 25-27:


En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.


Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: ""Mujer, ahí está tu hijo"". Luego dijo al discípulo: ""Ahí está tu madre"". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.



15 Septiembre


Nuestra Señora de los Dolores


I Corintios 15, 1-11: “Esto es lo que predicamos y lo que ustedes han creído”


Salmo 117: “Te damos gracias, Señor, porque eres bueno”


San Lucas 2, 33-35: “Y a ti, una espada te atravesará el alma”


María del dolor, María del silencio, María de la soledad. “La Madre piadosa estaba junto a la cruz, y lloraba mientras el Hijo pendía”. Dolor de Madre, dolor de amor, dolor de fracaso y desesperación. Y desde entonces, María, sigues, acompañando a tu Hijo en el dolor de todos los hombres, y desde entonces te haces presente en la incomprensión de la miseria y en la tragedia de los fracasos. María, vivimos en un momento de gran confusión y terribles dolores. Hay muchos hogares que lloran la ausencia del hijo que un día desapareció y que nadie sabe dar razón de su paradero. Hay mamás que se desesperan buscando las huellas de un hijo secuestrado. Hay padres que contemplan al hijo en la cruz de la droga y el alcoholismo. Hay niños huérfanos, sin razones para vivir, porque sus padres fueron víctimas “colaterales del crimen…” Hay dolor, resentimiento y angustia. Y Tú, María de la Esperanza, comprendes el dolor de este pueblo y le puedes enseñar que la desesperación es la peor de las elecciones. Tú, mirando en silencio la cruz, añades a esa cruz salvadora, el silencioso sufrimiento de los inocentes. Has tomado contigo la cruz de Jesús, lo has seguido hasta el Calvario con el corazón desgarrado y hoy nos puedes enseñar que más allá de la cruz y de la muerte, de la injusticia y del crimen, está un Padre Misericordioso que ha resucitado a Jesús y que también a nosotros nos ofrece una vida eterna. No quieres que nos crucemos de brazos, tú nunca te quedaste pasiva e indiferente, nos enseñas que hay que descubrir las ausencias del vino del amor, que hay que llevar el servicio y la alegría al que está necesitado, que hay que encontrar a Jesús que hace días que lo perdimos. Pero nunca caes en el pesimismo y la desesperación. Más allá de las cruces y el fracaso nos ofreces la certeza de un Hijo que es triunfo, fortaleza y redención. Eres María de la Resurrección, eres María de la Comunidad, eras María de la Esperanza. Hoy nos acogemos a ti, cúbrenos con tu manto. María, aquí tienes a tus hijos clavados en sus cruces de injusticias, de vicios y de desesperación, condúcenos a la Cruz de tu Hijo para encontrar Resurrección. María de la esperanza a ti confiamos nuestras familias, nuestros jóvenes y nuestros desaparecidos. Madre dolorosa, danos esperanza.

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