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Explore every episode of the podcast Evangelio Pa' Llevar

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“De miedo a misión” - 24 de mayo (Juan 20, 19-23)24 May 202600:07:16

PADRE JESUS MORA


Juan 20, 19 - 23


Al atardecer de ese día, el primero de la semana,
los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo.

Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo:

“La paz esté con ustedes.”

Y les mostró las manos y el costado.
Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Jesús les dijo de nuevo:

“La paz esté con ustedes.
Como el Padre me envió,
así también los envío yo.”

Y sopló sobre ellos y dijo:

“Reciban el Espíritu Santo.
A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados;
a quienes se los retengan, les quedan retenidos.”

“No te compares” - 23 de mayo (Juan 21, 20–25)23 May 202600:06:48

PADRE GUSTAVO GODINEZ


Juan 21, 20–25


Pedro se volvió
y vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba,
el mismo que en la cena se había recostado en su pecho
y le había preguntado quién lo iba a traicionar.

Al verlo, Pedro dijo a Jesús:

“Señor, ¿y este qué?”

Jesús le respondió:

“Si quiero que él permanezca hasta que yo vuelva,
¿a ti qué?
Tú, sígueme.”

Por eso se corrió el rumor entre los hermanos
de que ese discípulo no moriría.
Pero Jesús no dijo que no moriría,
sino: “Si quiero que él permanezca hasta que yo vuelva,
¿a ti qué?”

Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas
y que las ha escrito;
y sabemos que su testimonio es verdadero.

Jesús hizo muchas otras cosas;
si se escribieran una por una,
pienso que ni todo el mundo podría contener los libros
que se escribirían.

“Sígueme” - 22 de mayo (Juan 21, 15–19)22 May 202600:05:55

PADRE JOHN KENNY


Juan 21, 15–19


Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro:

“Simón, hijo de Juan,
¿me amas más que estos?”

Él respondió:

“Sí, Señor, tú sabes que te quiero.”

Jesús le dijo:

“Apacienta mis corderos.”

Volvió a preguntarle por segunda vez:

“Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”

Él respondió:

“Sí, Señor, tú sabes que te quiero.”

Jesús le dijo:

“Pastorea mis ovejas.”

Por tercera vez le preguntó:

“Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?”

Pedro se entristeció de que le preguntara por tercera vez
y le dijo:

“Señor, tú lo sabes todo;
tú sabes que te quiero.”

Jesús le dijo:

“Apacienta mis ovejas.

En verdad te digo:
cuando eras joven, tú mismo te vestías
e ibas a donde querías;
pero cuando seas viejo,
extenderás tus manos,
y otro te ceñirá
y te llevará a donde no quieras.”

Dijo esto indicando con qué muerte
Pedro glorificaría a Dios.

Y después de decir esto, añadió:

“Sígueme.”

“Unidad que convence” - 21 de mayo (Juan 17, 20–26)21 May 202600:06:51

PADRE LUCAS TENIER MACHADO


Juan 17, 20–26


Jesús oró diciendo:

“No ruego solo por ellos,
sino también por los que creerán en mí
por medio de su palabra:

que todos sean uno,
como tú, Padre, estás en mí
y yo en ti;
que también ellos estén en nosotros,
para que el mundo crea
que tú me has enviado.

Yo les he dado la gloria que tú me diste,
para que sean uno,
como nosotros somos uno:
yo en ellos
y tú en mí,
para que sean perfectamente uno,
y el mundo conozca
que tú me has enviado
y que los has amado
como me has amado a mí.

Padre, quiero que los que me has dado
estén conmigo donde yo estoy,
para que contemplen mi gloria,
la que me diste,
porque me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo,
el mundo no te ha conocido,
pero yo te conocí,
y estos han reconocido
que tú me enviaste.

Yo les di a conocer tu nombre
y se lo seguiré dando a conocer,
para que el amor con que me amaste
esté en ellos
y yo en ellos.”

“Que sean uno” - 20 de mayo (Juan 17, 11–19)20 May 202600:06:10

PADRE DIEGO PAEZ


Juan 17, 11–19


Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:

“Padre santo,
cuida en tu nombre a los que me has dado,
para que sean uno,
como nosotros.

Cuando estaba con ellos,
yo los cuidaba en tu nombre;
los protegí
y ninguno se perdió,
excepto el hijo de la perdición,
para que se cumpliera la Escritura.

Ahora voy a ti,
y digo esto mientras estoy en el mundo,
para que tengan en sí mismos
mi alegría completa.

Yo les he dado tu palabra,
y el mundo los ha odiado,
porque no son del mundo,
como tampoco yo soy del mundo.

No te pido que los quites del mundo,
sino que los guardes del mal.

No son del mundo,
como tampoco yo soy del mundo.

Conságralos en la verdad:
tu palabra es verdad.

Como tú me enviaste al mundo,
así yo los envío también al mundo.

Y por ellos me consagro,
para que también ellos
sean consagrados en la verdad.”

“Padre, ha llegado la hora”- 19 de mayo (Juan 17, 1-11)19 May 202600:07:33

PADRE JESUS MORA


Juan 17, 1-11


Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:

“Padre, ha llegado la hora:
glorifica a tu Hijo,
para que tu Hijo te glorifique a ti.

Tú le has dado autoridad sobre toda carne,
para que dé vida eterna
a todos los que le has dado.

Y esta es la vida eterna:
que te conozcan a ti,
el único Dios verdadero,
y a Jesucristo, a quien has enviado.

Yo te he glorificado en la tierra,
llevando a cabo la obra que me encomendaste.

Ahora, Padre, glorifícame tú
junto a ti,
con la gloria que tenía contigo
antes que existiera el mundo.

He manifestado tu nombre
a los hombres que me diste del mundo.
Eran tuyos,
y tú me los diste,
y han guardado tu palabra.

Ahora saben que todo lo que me has dado
viene de ti,
porque las palabras que tú me diste
yo se las he dado;
ellos las han recibido
y han reconocido verdaderamente
que salí de ti,
y han creído que tú me enviaste.

Yo ruego por ellos;
no ruego por el mundo,
sino por los que me has dado,
porque son tuyos.

Todo lo mío es tuyo
y lo tuyo es mío;
y en ellos he sido glorificado.

Ya no estoy en el mundo,
pero ellos sí están en el mundo,
mientras yo voy a ti.”

“Paz en medio del caos” - 18 de mayo (Juan 16, 29–33)18 May 202600:05:27

PADRE GUSTAVO GODINEZ


Juan 16, 29–33


Los discípulos le dijeron:

“Ahora sí hablas claro,
sin usar comparaciones.
Ahora entendemos que lo sabes todo
y no necesitas que nadie te pregunte;
por eso creemos que vienes de Dios.”

Jesús les respondió:

“¿Ahora creen?

Miren, llega la hora —y ya está aquí—
en que se dispersarán cada uno por su lado
y me dejarán solo.
Pero no estoy solo,
porque el Padre está conmigo.

Les he dicho esto
para que tengan paz en mí.
En el mundo tendrán tribulación;
pero ánimo:
yo he vencido al mundo.”

“De la duda a la misión” - 17 de mayo (Mateo 28, 16–20)17 May 202600:06:41

PADRE JOHN KENNY


Mateo 28, 16–20


Los once discípulos fueron a Galilea,
al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, lo adoraron;
aunque algunos dudaban.

Jesús se acercó y les dijo:

“Se me ha dado toda autoridad
en el cielo y en la tierra.

Vayan, entonces,
y hagan discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo;

y enseñándoles a cumplir
todo lo que les he mandado.

Y sepan que yo estoy con ustedes
todos los días,
hasta el fin del mundo.”

“Pidan en mi nombre” - 16 de mayo (Juan 16, 23–28)16 May 202600:06:42

PADRE LUCAS TENIER MACHADO


Juan 16, 23–28


Jesús dijo:

“Ese día no me preguntarán nada.
En verdad les digo:
todo lo que pidan al Padre en mi nombre,
Él se lo concederá.

Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre;
pidan y recibirán,
para que su alegría sea completa.

Les he dicho estas cosas en lenguaje simbólico;
pero viene la hora
en que ya no les hablaré en símbolos,
sino que les hablaré claramente del Padre.

Ese día pedirán en mi nombre;
y no les digo que yo rogaré al Padre por ustedes,
porque el Padre mismo los ama,
ya que ustedes me han amado
y han creído que salí de Dios.

Salí del Padre
y vine al mundo;
ahora dejo el mundo
y vuelvo al Padre.”

“Dolor que da vida” - 15 de mayo (Juan 16, 20–23)15 May 202600:04:51

PADRE DIEGO PAEZ


Juan 16, 20–23


Jesús dijo:

“En verdad, en verdad les digo:
ustedes llorarán y se lamentarán,
mientras el mundo se alegrará;
ustedes estarán tristes,
pero su tristeza se convertirá en alegría.

Cuando una mujer va a dar a luz,
siente tristeza porque ha llegado su hora;
pero cuando nace el niño,
ya no se acuerda del dolor,
por la alegría de que ha venido un hombre al mundo.

Así también ustedes:
ahora están tristes,
pero volveré a verlos
y se alegrará su corazón,
y nadie les quitará su alegría.

Ese día no me preguntarán nada.”

“Amigos, no siervos” - 14 de mayo (Juan 15, 9–17)14 May 202600:08:50

PADRE JESUS MORA


Juan 15, 9–17


Jesús dijo:

“Como el Padre me ha amado,
así los he amado yo;
permanezcan en mi amor.

Si guardan mis mandamientos,
permanecerán en mi amor,
como yo he guardado los mandamientos de mi Padre
y permanezco en su amor.

Les he dicho esto
para que mi alegría esté en ustedes
y su alegría sea completa.

Este es mi mandamiento:
que se amen unos a otros
como yo los he amado.

Nadie tiene amor más grande
que el que da la vida por sus amigos.

Ustedes son mis amigos
si hacen lo que yo les mando.

Ya no los llamo siervos,
porque el siervo no sabe lo que hace su señor;
a ustedes los llamo amigos,
porque les he dado a conocer
todo lo que oí de mi Padre.

No me eligieron ustedes a mí;
yo los elegí a ustedes
y los destiné para que vayan
y den fruto,
y su fruto permanezca.

Así, todo lo que pidan al Padre en mi nombre
se lo concederá.

Esto les mando:
que se amen unos a otros.”

“Lo que viene” - 13 de mayo (Juan 16, 12-15)13 May 202600:05:44

PADRE GUSTAVO GODINEZ


Juan 16, 12-15


Jesús dijo:

“Muchas cosas tengo todavía que decirles,
pero ahora no pueden con ellas.

Cuando venga el Espíritu de la verdad,
Él los guiará a la verdad completa;
no hablará por su cuenta,
sino que dirá lo que oiga
y les anunciará lo que está por venir.

Él me glorificará,
porque tomará de lo mío
y se lo comunicará a ustedes.

Todo lo que tiene el Padre es mío;
por eso les dije
que tomará de lo mío
y se lo comunicará a ustedes.”

"Pura misericordia" - 12 de mayo (Juan 16, 5–11)12 May 202600:05:49

PADRE JOHN KENNY


Juan 16, 5–11


Jesús dijo:

“Ahora me voy al que me envió,
y ninguno de ustedes me pregunta:
‘¿A dónde vas?’

Pero, porque les he dicho esto,
la tristeza ha llenado su corazón.

Sin embargo, les digo la verdad:
les conviene que me vaya,
porque si no me voy,
no vendrá a ustedes el Paráclito;
pero si me voy,
se lo enviaré.

Y cuando Él venga,
convencerá al mundo
de pecado, de justicia y de juicio:

de pecado,
porque no creen en mí;

de justicia,
porque voy al Padre
y ya no me verán;

y de juicio,
porque el príncipe de este mundo
ya ha sido juzgado.”

“Los odiará el mundo” - 11 de mayo (Juan 15, 26–16,4)11 May 202600:05:59

PADRE LUCAS TENIER MACHADO


Juan 15, 26–16,4


Jesús dijo:

“Cuando venga el Paráclito,
que yo les enviaré de parte del Padre,
el Espíritu de la verdad que procede del Padre,
Él dará testimonio de mí.

Y ustedes también darán testimonio,
porque están conmigo desde el principio.

Les he dicho esto
para que no se escandalicen.

Los expulsarán de las sinagogas;
más aún, llegará la hora
en que quien los mate pensará
que está dando culto a Dios.

Y harán esto porque no han conocido
ni al Padre ni a mí.

Les digo esto
para que, cuando llegue ese momento,
recuerden que ya se lo había dicho.”

“Vivo… y ustedes vivirán” - 10 de mayo (Juan 14, 15–21)10 May 202600:05:31

PADRE DIEGO PAEZ


Juan 14, 15–21


Jesús dijo:

“Si me aman,
guardarán mis mandamientos.

Y yo pediré al Padre
y les dará otro Paráclito,
para que esté con ustedes para siempre:
el Espíritu de la verdad,
que el mundo no puede recibir,
porque no lo ve ni lo conoce.

Ustedes lo conocen,
porque permanece con ustedes
y estará en ustedes.

No los dejaré huérfanos:
volveré a ustedes.

Dentro de poco, el mundo ya no me verá;
pero ustedes sí me verán,
porque yo vivo
y ustedes vivirán.

En aquel día comprenderán
que yo estoy en mi Padre,
y ustedes en mí
y yo en ustedes.

El que tiene mis mandamientos
y los cumple,
ese es el que me ama;
y el que me ama será amado por mi Padre,
y yo lo amaré
y me manifestaré a él.”

“Por mi nombre” - 9 de mayo (Juan 15, 18–21)09 May 202600:06:21

PADRE JESUS MORA


Juan 15, 18–21


Jesús dijo:

“Si el mundo los odia,
sepan que antes me ha odiado a mí.

Si fueran del mundo,
el mundo los amaría como algo suyo;
pero como no son del mundo,
porque yo los elegí sacándolos del mundo,
por eso el mundo los odia.

Recuerden lo que les dije:
‘El siervo no es más que su señor.’
Si me han perseguido a mí,
también los perseguirán a ustedes;
si han guardado mi palabra,
también guardarán la de ustedes.

Pero todo esto lo harán contra ustedes
por causa de mi nombre,
porque no conocen
al que me envió.”

“Ámense como yo” - 8 de mayo (Juan 15, 12–17)08 May 202600:05:44

PADRE GUSTAVO GODINEZ


Juan 15, 12–17

Jesús dijo:

“Este es mi mandamiento:
que se amen unos a otros
como yo los he amado.

Nadie tiene amor más grande
que el que da la vida por sus amigos.

Ustedes son mis amigos
si hacen lo que yo les mando.

Ya no los llamo siervos,
porque el siervo no sabe lo que hace su señor;
a ustedes los llamo amigos,
porque les he dado a conocer
todo lo que oí de mi Padre.

No me eligieron ustedes a mí;
yo los elegí a ustedes
y los destiné para que vayan
y den fruto,
y su fruto permanezca.

Así, todo lo que pidan al Padre en mi nombre
se lo concederá.

Esto les mando:
que se amen unos a otros.”

“Alegría completa” - 7 de mayo (Juan 15, 9–11)07 May 202600:05:16

PADRE JOHN KENNY


Juan 15, 9–11


Jesús dijo:

“Como el Padre me ha amado,
así los he amado yo;
permanezcan en mi amor.

Si guardan mis mandamientos,
permanecerán en mi amor,
como yo he guardado los mandamientos de mi Padre
y permanezco en su amor.

Les he dicho esto
para que mi alegría esté en ustedes
y su alegría sea completa.”

“Sin mí no pueden” - 6 de mayo (Juan 15, 1–8)06 May 202600:06:14

PADRE LUCAS TENIER MACHADO


Juan 15, 1–8


Jesús dijo:

“Yo soy la vid verdadera
y mi Padre es el viñador.

Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta;
y el que da fruto, lo poda
para que dé más fruto.

Ustedes ya están limpios
por la palabra que les he dicho.

Permanezcan en mí,
y yo en ustedes.

Así como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo
si no permanece en la vid,
así tampoco ustedes
si no permanecen en mí.

Yo soy la vid,
ustedes los sarmientos.

El que permanece en mí
y yo en él,
da mucho fruto;
porque sin mí
no pueden hacer nada.

Al que no permanece en mí,
lo tiran fuera como el sarmiento
y se seca;
luego lo recogen, lo echan al fuego
y arde.

Si permanecen en mí
y mis palabras permanecen en ustedes,
pidan lo que quieran
y se les concederá.

La gloria de mi Padre está
en que den mucho fruto
y sean mis discípulos.”

“Mi paz les dejo” - 5 de mayo (Juan 14, 27–31)05 May 202600:05:16

PADRE DIEGO PAEZ


Juan 14, 27–31


Jesús dijo:

“La paz les dejo,
mi paz les doy;
no se la doy como la da el mundo.
No se turbe su corazón
ni tenga miedo.

Han oído que les dije:
‘Me voy y volveré a ustedes.’
Si me amaran, se alegrarían
de que voy al Padre,
porque el Padre es más grande que yo.

Se lo digo ahora, antes de que suceda,
para que cuando suceda, crean.

Ya no hablaré mucho con ustedes,
porque viene el príncipe de este mundo.
Él no tiene poder sobre mí,
pero es necesario que el mundo sepa
que amo al Padre
y que hago lo que el Padre me mandó.

Levántense,
vámonos de aquí.”

“Yo soy el camino” - 4 de mayo (Juan 14, 6-14)04 May 202600:07:42

PADRE JESUS MORA


Juan 14, 6-14


Jesús dijo:

“Yo soy el camino,
la verdad
y la vida.
Nadie va al Padre
sino por mí.

Si me conocen a mí,
conocerán también a mi Padre.
Desde ahora lo conocen
y lo han visto.”

Felipe le dijo:

“Señor, muéstranos al Padre
y eso nos basta.”

Jesús respondió:

“Hace tanto tiempo que estoy con ustedes
y ¿todavía no me conoces, Felipe?

El que me ha visto a mí
ha visto al Padre.
¿Cómo dices: ‘Muéstranos al Padre’?

¿No crees que yo estoy en el Padre
y el Padre en mí?

Las palabras que les digo
no las hablo por mi cuenta;
el Padre, que permanece en mí,
realiza sus obras.

Créanme:
yo estoy en el Padre
y el Padre en mí.
Y si no, crean por las obras.

En verdad les digo:
el que cree en mí
hará también las obras que yo hago,
y hará aún mayores,
porque yo voy al Padre.

Y todo lo que pidan en mi nombre,
yo lo haré,
para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si me piden algo en mi nombre,
yo lo haré.”

“Muéstranos al Padre” 3 de mayo (Juan 14, 1–12)03 May 202600:06:29

PADRE GUSTAVO GODINEZ


Juan 14, 1–12

Jesús dijo:

“No se turbe su corazón.
Crean en Dios
y crean también en mí.

En la casa de mi Padre hay muchas moradas;
si no fuera así, se lo habría dicho.
Voy a prepararles un lugar.

Y cuando me vaya y les prepare un lugar,
volveré
y los llevaré conmigo,
para que donde yo esté
estén también ustedes.

Y ya conocen el camino
para ir a donde yo voy.”

Tomás le dijo:

“Señor, no sabemos a dónde vas,
¿cómo podemos conocer el camino?”

Jesús le respondió:

“Yo soy el camino,
la verdad
y la vida.
Nadie va al Padre
sino por mí.

Si me conocen a mí,
conocerán también a mi Padre.
Desde ahora lo conocen
y lo han visto.”

Felipe le dijo:

“Señor, muéstranos al Padre
y eso nos basta.”

Jesús le respondió:

“Hace tanto tiempo que estoy con ustedes
y ¿todavía no me conoces, Felipe?

El que me ha visto a mí
ha visto al Padre.
¿Cómo dices: ‘Muéstranos al Padre’?

¿No crees que yo estoy en el Padre
y el Padre en mí?

Las palabras que les digo
no las hablo por mi cuenta;
el Padre, que permanece en mí,
realiza sus obras.

Créanme:
yo estoy en el Padre
y el Padre en mí.
Y si no, crean por las obras.

En verdad, en verdad les digo:
el que cree en mí
hará también las obras que yo hago,
y hará aún mayores,
porque yo voy al Padre.”

“Harán cosas mayores” - 2 de mayo (Juan 14, 7–14) 02 May 202600:05:09

PADRE JOHN KENNY

Juan 14, 7–14


Jesús dijo:

“Si me conocen a mí,
conocerán también a mi Padre.
Desde ahora lo conocen
y lo han visto.”

Felipe le dijo:

“Señor, muéstranos al Padre
y eso nos basta.”

Jesús respondió:

“Hace tanto tiempo que estoy con ustedes
y ¿todavía no me conoces, Felipe?

El que me ha visto a mí
ha visto al Padre.
¿Cómo dices: ‘Muéstranos al Padre’?

¿No crees que yo estoy en el Padre
y el Padre en mí?

Las palabras que les digo
no las hablo por mi cuenta;
el Padre, que permanece en mí,
realiza sus obras.

Créanme:
yo estoy en el Padre
y el Padre en mí.
Y si no, crean por las obras.

En verdad les digo:
el que cree en mí
hará también las obras que yo hago,
y hará aún mayores,
porque yo voy al Padre.

Y todo lo que pidan en mi nombre,
yo lo haré,
para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si me piden algo en mi nombre,
yo lo haré.”

“Camino, verdad y vida” - 1 de mayo (Juan 14, 1–6)01 May 202600:06:14

PADRE LUCAS TENIER MACHADO


Juan 14, 1–6


Jesús dijo:

“No se turbe su corazón.
Crean en Dios
y crean también en mí.

En la casa de mi Padre hay muchas moradas;
si no fuera así, se lo habría dicho.
Voy a prepararles un lugar.

Y cuando me vaya y les prepare un lugar,
volveré
y los llevaré conmigo,
para que donde yo esté
estén también ustedes.

Y ya conocen el camino
para ir a donde yo voy.”

Tomás le dijo:

“Señor, no sabemos a dónde vas,
¿cómo podemos conocer el camino?”

Jesús le respondió:

“Yo soy el camino,
la verdad
y la vida.
Nadie va al Padre
sino por mí.”

“Grandeza al revés” - 30 de abril (Juan 13, 16–20)30 Apr 202600:04:23

PADRE DIEGO PAEZ

Juan 13, 16–20

Jesús dijo:

“Les aseguro:
el siervo no es más que su señor,
ni el enviado es más que el que lo envía.

Si entienden esto
y lo ponen en práctica,
serán felices.

No lo digo por todos ustedes;
yo sé a quiénes he elegido.
Pero tiene que cumplirse la Escritura:
‘El que comía mi pan
se ha levantado contra mí.’

Se lo digo ahora, antes de que suceda,
para que cuando pase
crean que Yo Soy.

En verdad les digo:
el que recibe al que yo envíe,
me recibe a mí;
y el que me recibe a mí,
recibe al que me ha enviado.”

"Salir de nuestras tinieblas y vivir en la luz" - 29 de abril (Juan 12, 44-50)29 Apr 202600:07:31

PADRE JESÚS MORA

Juan 12, 44-50

En aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas.
Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo voy a condenar; porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.
El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien lo condene: las palabras que yo he hablado lo condenarán en el último día. Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que mi Padre, que me envió, me ha mandado lo que tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es vida eterna. Así, pues, lo que hablo, lo digo como el Padre me lo ha dicho’’.

“Uno con el Padre” - 28 de abril (Juan 10, 22–30)28 Apr 202600:05:13

PADRE JOHN KENNY

Juan 10, 22–30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación.
Era invierno.

Jesús caminaba por el Templo, en el pórtico de Salomón,
cuando los judíos lo rodearon y le dijeron:

“¿Hasta cuándo nos vas a tener en duda?
Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente.”

Jesús les respondió:

“Ya se lo he dicho,
pero ustedes no creen.

Las obras que hago en nombre de mi Padre
dan testimonio de mí,
pero ustedes no creen
porque no son de mis ovejas.

Mis ovejas escuchan mi voz;
yo las conozco
y ellas me siguen.

Yo les doy vida eterna:
no perecerán jamás,
y nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre, que me las ha dado,
es más grande que todos,
y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.

El Padre y yo
somos uno.”

“Las conoce por nombre” - 27 de abril (Juan 10, 11–18)27 Apr 202600:05:31

PADRE JOHN KENNY

Juan 10, 11–18

Jesús dijo:

“Yo soy el buen pastor.
El buen pastor da la vida por sus ovejas.

El asalariado, en cambio,
como no es el pastor
y las ovejas no son suyas,
cuando ve venir al lobo,
abandona a las ovejas y huye,
y el lobo las arrebata y las dispersa.

Como es asalariado,
no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor:
conozco a mis ovejas
y mis ovejas me conocen a mí,
como el Padre me conoce a mí
y yo conozco al Padre;
y doy mi vida por las ovejas.

Tengo además otras ovejas
que no son de este redil;
también a esas tengo que conducirlas,
y escucharán mi voz,
y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

Por eso me ama el Padre:
porque doy mi vida
para volver a tomarla.

Nadie me la quita,
yo la doy libremente.

Tengo poder para darla
y poder para recuperarla.
Este es el mandato que recibí de mi Padre.”

“Vida en abundancia” - 26 de abril (Juan 10, 1–10)26 Apr 202600:06:35

PADRE LUCAS TENIER MACHADO

Juan 10, 1–10

Jesús dijo:

“Les aseguro:
el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas,
sino que salta por otro lado,
es un ladrón y un bandido.

Pero el que entra por la puerta
es el pastor de las ovejas.

A este le abre el guardián,
y las ovejas escuchan su voz;
él llama a cada una por su nombre
y las saca afuera.

Cuando ha sacado a todas las suyas,
camina delante de ellas,
y las ovejas lo siguen
porque conocen su voz.

A un extraño no lo seguirán,
sino que huirán de él,
porque no conocen la voz de los extraños.”

Jesús les puso esta comparación,
pero ellos no entendieron lo que quería decir.

Entonces volvió a decir:

“Les aseguro:
yo soy la puerta de las ovejas.

Todos los que vinieron antes de mí
son ladrones y bandidos,
pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta:
el que entra por mí se salvará;
podrá entrar y salir
y encontrará pasto.

El ladrón viene solo para robar, matar y destruir;
yo he venido para que tengan vida,
y la tengan en abundancia.”

“Ellos salieron” - 25 de abril (Marcos 16, 15–20)25 Apr 202600:04:46

PADRE DIEGO PAEZ

Marcos 16, 15–20

Jesús dijo a sus discípulos:

“Vayan por todo el mundo
y anuncien la Buena Noticia a toda la creación.

El que crea y sea bautizado se salvará;
el que no crea será condenado.

Y estas señales acompañarán a los que crean:
en mi nombre expulsarán demonios,
hablarán lenguas nuevas,
tomarán serpientes en sus manos,
y si beben veneno no les hará daño;
impondrán las manos a los enfermos
y quedarán sanos.”

Después de hablarles,
el Señor Jesús fue elevado al cielo
y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos salieron a predicar por todas partes,
mientras el Señor actuaba con ellos
y confirmaba la palabra
con las señales que la acompañaban.

“Esto es demasiado” - 24 de abril (Juan 6, 52–59)24 Apr 202600:07:18

PADRE JESUS MORA

Juan 6, 52–59

Los judíos discutían entre ellos y decían:

“¿Cómo puede este darnos a comer su carne?”

Jesús les dijo:

“En verdad, en verdad les digo:
si no comen la carne del Hijo del Hombre
y no beben su sangre,
no tienen vida en ustedes.

El que come mi carne
y bebe mi sangre
tiene vida eterna,
y yo lo resucitaré en el último día.

Porque mi carne es verdadera comida
y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne
y bebe mi sangre
permanece en mí
y yo en él.

Así como el Padre, que vive, me envió
y yo vivo por el Padre,
también el que me come
vivirá por mí.

Este es el pan que bajó del cielo;
no como el que comieron sus padres,
y murieron.

El que come este pan
vivirá para siempre.”

Esto lo dijo enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.

“El pan que da vida” - 23 de abril (Juan 6, 44–51)23 Apr 202600:06:21

PADRE GUSTAVO GODINEZ

Juan 6, 44–51 

Jesús dijo:

“Nadie puede venir a mí
si el Padre que me envió no lo atrae;
y yo lo resucitaré en el último día.

Está escrito en los profetas:
‘Todos serán enseñados por Dios.’

Todo el que escucha al Padre
y aprende de Él
viene a mí.

No es que alguien haya visto al Padre,
sino el que viene de Dios:
ese sí ha visto al Padre.

En verdad, en verdad les digo:
el que cree tiene vida eterna.

Yo soy el pan de vida.

Sus padres comieron el maná en el desierto
y murieron.

Este es el pan que baja del cielo,
para que quien lo coma no muera.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá para siempre.

Y el pan que yo daré
es mi carne
para la vida del mundo.”

“Nunca tendrá hambre” - 22 de abril (Juan 6, 35–40)22 Apr 202600:05:09

PADRE JOHN KENNY

Juan 6, 35–40 

Jesús les dijo:

“Yo soy el pan de vida.
El que viene a mí no tendrá hambre,
y el que cree en mí no tendrá sed jamás.

Pero ya se los dije:
ustedes me han visto
y no creen.

Todo lo que el Padre me da
vendrá a mí,
y al que viene a mí
no lo rechazaré.

Porque he bajado del cielo,
no para hacer mi voluntad,
sino la voluntad del que me envió.

Y esta es la voluntad del que me envió:
que no pierda nada de lo que me ha dado,
sino que lo resucite en el último día.

Porque esta es la voluntad de mi Padre:
que todo el que vea al Hijo
y crea en Él
tenga vida eterna,
y yo lo resucitaré en el último día.”

“Danos siempre de ese pan” - 21 de abril (Juan 6, 30–35)21 Apr 202600:06:03

PADRE LUCAS TENIER MACHADO

Juan 6, 30–35 

La gente le dijo a Jesús:

“¿Qué signo haces para que veamos y creamos en ti?
¿Qué obra realizas?

Nuestros padres comieron el maná en el desierto,
como está escrito:
‘Les dio a comer pan del cielo.’”

Jesús les respondió:

“En verdad les digo:
no fue Moisés quien les dio el pan del cielo;
es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo.

Porque el pan de Dios
es el que baja del cielo
y da vida al mundo.”

Ellos le dijeron:

“Señor, danos siempre de ese pan.”

Jesús les respondió:

“Yo soy el pan de vida.
El que viene a mí no tendrá hambre,
y el que cree en mí no tendrá sed jamás.”

“¿Qué tenemos que hacer?” - 20 de abril (Juan 6, 22–29)20 Apr 202600:04:37

PADRE DIEGO PAEZ

Juan 6, 22-29

Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago, se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. En eso llegaron otras barcas desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste acá?" Jesús les contestó: "Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello".
Ellos le dijeron: "¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?" Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado".

“Quédate con nosotros” - 19 de abril (Lucas 24, 13–35)19 Apr 202600:09:38

PADRE JESÚS MORA

Lucas 24, 13–35

Ese mismo día, dos discípulos iban de camino a un pueblo llamado Emaús,
a unos once kilómetros de Jerusalén.

Iban hablando entre ellos de todo lo que había pasado.

Mientras conversaban y discutían,
Jesús en persona se acercó
y comenzó a caminar con ellos,
pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

“¿De qué vienen hablando por el camino?”

Ellos se detuvieron, con rostro triste.

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió:

“¿Eres el único en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado estos días?”

Él les preguntó:

“¿Qué cosa?”

Ellos le dijeron:

“Lo de Jesús de Nazaret,
que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo;
cómo nuestros jefes lo entregaron para que fuera condenado a muerte y lo crucificaron.

Nosotros esperábamos que Él sería el que iba a liberar a Israel.
Pero ya han pasado tres días desde que todo esto sucedió.

Algunas mujeres de nuestro grupo nos desconcertaron:
fueron de madrugada al sepulcro
y no encontraron su cuerpo;
decían que habían visto ángeles que les dijeron que Él vive.”

Entonces Jesús les dijo:

“¡Qué poco entienden
y qué lentos son para creer lo que dijeron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías padeciera todo esto
para entrar en su gloria?”

Y comenzando por Moisés y todos los profetas,
les explicó lo que se refería a Él en todas las Escrituras.

Al acercarse al pueblo,
Jesús hizo como que iba más lejos.

Pero ellos le insistieron:

“Quédate con nosotros,
porque atardece.”

Entró para quedarse con ellos.

Y cuando estaba a la mesa,
tomó el pan,
lo bendijo,
lo partió
y se lo dio.

Entonces se les abrieron los ojos
y lo reconocieron…
pero Él desapareció de su vista.

Y se dijeron uno al otro:

“¿No ardía nuestro corazón
mientras nos hablaba en el camino
y nos explicaba las Escrituras?”

En ese mismo momento se levantaron
y regresaron a Jerusalén.

Encontraron reunidos a los Once y a los demás,
que decían:

“¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado!”

Ellos contaron lo que les había pasado en el camino
y cómo lo habían reconocido
al partir el pan.

“En medio de la tormenta” - 18 de abril (Juan 6, 16–21)18 Apr 202600:05:52

PADRE GUSTAVO GODINEZ

Juan 6, 16–21

Al anochecer,
los discípulos bajaron al lago.

Subieron a una barca
y comenzaron a cruzar hacia Cafarnaúm.

Ya había oscurecido
y Jesús todavía no se había reunido con ellos.

El lago estaba agitado
porque soplaba un fuerte viento.

Habían remado unos cinco o seis kilómetros
cuando vieron a Jesús caminando sobre el agua
y acercándose a la barca.

Y tuvieron miedo.

Pero Él les dijo:

“Soy yo.
No tengan miedo.”

Entonces quisieron recogerlo en la barca,
y enseguida la barca llegó a la orilla
a donde se dirigían.

“Denles ustedes de comer” - 17 de abril (Juan 6, 1–15)17 Apr 202600:05:34

PADRE JOHN KENNY

Juan 6, 1–15

Después de esto, Jesús se fue al otro lado del lago de Galilea.
Una gran multitud lo seguía,
porque veían los signos que hacía con los enfermos.

Jesús subió al monte
y se sentó allí con sus discípulos.
Se acercaba la Pascua.

Al levantar la mirada y ver que mucha gente venía hacia Él,
dijo a Felipe:

“¿Dónde compraremos pan para que coman estos?”

Decía esto para ponerlo a prueba,
porque Él ya sabía lo que iba a hacer.

Felipe le respondió:

“Ni con doscientos denarios de pan alcanzaría
para que cada uno reciba un pedazo.”

Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo:

“Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces,
pero… ¿qué es eso para tantos?”

Jesús dijo:

“Hagan que la gente se siente.”

Había mucha hierba en el lugar,
y se sentaron unos cinco mil hombres.

Entonces Jesús tomó los panes,
dio gracias
y los distribuyó a los que estaban sentados;
lo mismo hizo con los peces,
todo lo que quisieron.

Cuando quedaron satisfechos, dijo a sus discípulos:

“Recojan los pedazos que sobraron,
para que no se pierda nada.”

Los recogieron
y llenaron doce canastas con los pedazos
de los cinco panes de cebada que habían sobrado.

Al ver el signo que había hecho, la gente decía:

“Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo.”

Pero Jesús, sabiendo que querían venir a llevárselo
para hacerlo rey,
se retiró otra vez al monte, Él solo.

“Creer o rechazar” - 16 de abril (Juan 3, 31–36)16 Apr 202600:05:27

PADRE LUCAS TENIER MACHADO

Juan 3, 31–36

El que viene de lo alto está por encima de todos.

El que es de la tierra
pertenece a la tierra
y habla de lo terreno.

El que viene del cielo
está por encima de todos.

Él da testimonio de lo que ha visto y oído,
pero nadie acepta su testimonio.

El que acepta su testimonio
confirma que Dios es verdadero.

Porque aquel a quien Dios ha enviado
habla las palabras de Dios,
ya que Dios no le da el Espíritu con medida.

El Padre ama al Hijo
y ha puesto todo en sus manos.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna.
Pero el que no quiere creer en el Hijo
no verá la vida,
sino que la ira de Dios permanece sobre él.

"Dejar entrar la luz..." (Juan 3, 16–21)15 Apr 202600:04:54

PADRE DIEGO PAEZ

Juan 3, 16–21

Tanto amó Dios al mundo
que entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en Él
no muera,
sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo,
sino para salvarlo por medio de Él.

El que cree en Él no es condenado;
pero el que no cree ya está condenado,
porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Y este es el juicio:
la luz vino al mundo,
pero los hombres prefirieron la oscuridad
porque sus obras eran malas.

El que hace el mal odia la luz
y no se acerca a ella,
para que no se descubran sus obras.

Pero el que vive en la verdad
se acerca a la luz,
para que se vea que sus obras
están hechas según Dios.

“Tienes que nacer de nuevo” - 14 de abril (Juan 3, 7–15)14 Apr 202600:06:10

PADRE JESÚS MORA

Juan 3, 7–15

Jesús le dijo a Nicodemo:

“No te sorprendas de que te haya dicho:
‘Tienen que nacer de nuevo.’

El viento sopla donde quiere:
oyes su ruido,
pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.
Así es todo el que ha nacido del Espíritu.”

Nicodemo le preguntó:

“¿Cómo puede suceder esto?”

Jesús respondió:

“¿Tú eres maestro en Israel
y no entiendes esto?

En verdad te digo:
hablamos de lo que sabemos
y damos testimonio de lo que hemos visto,
pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.

Si no creen cuando les hablo de cosas de la tierra,
¿cómo creerán si les hablo de las del cielo?

Nadie ha subido al cielo,
sino el que bajó del cielo:
el Hijo del Hombre.

Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto,
también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre,
para que todo el que crea en Él
tenga vida eterna.”

“El viento sopla” - 13 de abril (Juan 3, 1–8)13 Apr 202600:05:53

PADRE GUSTAVO GODINEZ

Juan 3, 1–8

Había un fariseo llamado Nicodemo,
un importante líder judío.

Fue a ver a Jesús de noche y le dijo:

“Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios,
porque nadie puede hacer los signos que tú haces
si Dios no está con él.”

Jesús le respondió:

“En verdad te digo:
el que no nace de nuevo
no puede ver el Reino de Dios.”

Nicodemo le preguntó:

“¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?
¿Puede acaso volver al vientre de su madre?”

Jesús respondió:

“En verdad te digo:
el que no nace del agua y del Espíritu
no puede entrar en el Reino de Dios.

Lo que nace de la carne es carne;
lo que nace del Espíritu es espíritu.

No te sorprendas de que te haya dicho:
‘Tienen que nacer de nuevo.’

El viento sopla donde quiere:
oyes su ruido,
pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.
Así es todo el que ha nacido del Espíritu.”

“De miedo a misión” - 12 de abril (Juan 20, 19–31)12 Apr 202600:06:17

PADRE JOHN KENNY

Juan 20, 19–31

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana,
los discípulos estaban reunidos con las puertas cerradas
por miedo a los judíos.

Entonces llegó Jesús,
se puso en medio
y les dijo:

“La paz esté con ustedes.”

Dicho esto,
les mostró las manos y el costado.

Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Jesús les dijo otra vez:

“La paz esté con ustedes.
Como el Padre me envió,
así también los envío yo.”

Y sopló sobre ellos y les dijo:

“Reciban el Espíritu Santo.
A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados;
a quienes se los retengan, les quedan retenidos.”

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo,
no estaba con ellos cuando vino Jesús.

Los otros discípulos le decían:

“Hemos visto al Señor.”

Pero él respondió:

“Si no veo la marca de los clavos en sus manos,
si no meto mi dedo en el lugar de los clavos
y mi mano en su costado,
no creeré.”

Ocho días después,
los discípulos estaban otra vez dentro,
y Tomás con ellos.

Llegó Jesús,
estando las puertas cerradas,
se puso en medio y dijo:

“La paz esté con ustedes.”

Luego dijo a Tomás:

“Trae aquí tu dedo,
mira mis manos;
trae tu mano y métela en mi costado;
y no seas incrédulo,
sino creyente.”

Tomás respondió:

“¡Señor mío y Dios mío!”

Jesús le dijo:

“Porque me has visto has creído.
Dichosos los que creen sin haber visto.”

Jesús hizo muchos otros signos en presencia de sus discípulos,
que no están escritos en este libro.

Pero estos han sido escritos
para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios,
y para que creyendo
tengan vida en su nombre.

“De la incredulidad a la misión” - 11 de abril (Marcos 16, 9–15)11 Apr 202600:05:56

PADRE LUCAS MACHADO TENIER

Marcos 16, 9–15

Jesús resucitó al amanecer del primer día de la semana
y se apareció primero a María Magdalena,
de la que había expulsado siete demonios.

Ella fue a anunciarlo a los que habían estado con Él,
que estaban tristes y llorando.

Pero ellos, al oír que vivía
y que ella lo había visto,
no le creyeron.

Después de esto, se apareció en otra forma
a dos de ellos que iban de camino al campo.

Ellos volvieron a contarlo a los demás,
pero tampoco les creyeron.

Finalmente, se apareció a los once
mientras estaban a la mesa,
y les reprochó su incredulidad
y la dureza de su corazón,
porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.

Y les dijo:

“Vayan por todo el mundo
y anuncien la Buena Noticia a toda la creación.”

“No han pescado nada” - 10 de abril (Juan 21, 1–14)10 Apr 202600:06:45

PADRE DIEGO PAEZ

Juan 21, 1–14

Después de esto, Jesús se apareció otra vez a sus discípulos junto al lago de Tiberíades.

Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, Natanael, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.

Simón Pedro les dijo:

“Voy a pescar.”

Ellos le dijeron:

“Vamos contigo.”

Salieron y subieron a la barca,
pero esa noche no pescaron nada.

Al amanecer, Jesús estaba en la orilla,
pero los discípulos no sabían que era Él.

Jesús les dijo:

“Muchachos, ¿tienen algo de comer?”

Le respondieron:

“No.”

Él les dijo:

“Echen la red a la derecha de la barca
y encontrarán.”

La echaron
y ya no podían arrastrarla por la cantidad de peces.

Entonces el discípulo amado le dijo a Pedro:

“¡Es el Señor!”

Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor,
se puso la túnica y se lanzó al agua.

Los otros discípulos llegaron en la barca,
arrastrando la red llena de peces.

Al bajar a tierra,
vieron un fuego encendido,
con pescado y pan.

Jesús les dijo:

“Traigan algunos de los peces que acaban de sacar.”

Simón Pedro subió a la barca
y arrastró la red a tierra:
estaba llena de peces grandes, ciento cincuenta y tres;
y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.

Jesús les dijo:

“Vengan a desayunar.”

Ninguno se atrevía a preguntarle quién era,
porque sabían que era el Señor.

Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio,
y lo mismo hizo con el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos
después de resucitar de entre los muertos.

“Paz a ustedes” - 9 de abril (Lucas 24, 35–48)09 Apr 202600:07:37

PADRE JESUS MORA

Lucas 24, 35–48

Los discípulos contaban lo que les había pasado en el camino
y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.

Mientras hablaban de esto,
Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo:

“La paz esté con ustedes.”

Pero ellos, asustados y llenos de miedo,
pensaban que veían un espíritu.

Él les dijo:

“¿Por qué están tan inquietos?
¿Por qué surgen dudas en su corazón?

Miren mis manos y mis pies:
soy yo en persona.
Tóquenme y vean:
un espíritu no tiene carne ni huesos,
como ven que yo tengo.”

Y diciendo esto,
les mostró las manos y los pies.

Pero como no terminaban de creer por la alegría
y estaban llenos de asombro, les dijo:

“¿Tienen aquí algo de comer?”

Le ofrecieron un trozo de pescado asado.

Él lo tomó
y lo comió delante de ellos.

Después les dijo:

“Esto es lo que les decía cuando estaba con ustedes:
que debía cumplirse todo lo que está escrito sobre mí
en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.”

Entonces les abrió la mente
para que entendieran las Escrituras.

Y añadió:

“Así está escrito:
que el Mesías debía padecer
y resucitar de entre los muertos al tercer día;
y que en su nombre
se predicaría la conversión y el perdón de los pecados
a todas las naciones,
comenzando por Jerusalén.

Ustedes son testigos de todo esto.”

“Del camino a la mesa” - 8 de abril (Lucas 24, 13–35)08 Apr 202600:06:43

PADRE GUSTAVO GODINEZ

Lucas 24, 13–35

Ese mismo día, dos discípulos iban de camino a un pueblo llamado Emaús,
a unos once kilómetros de Jerusalén.

Iban conversando sobre todo lo que había pasado.

Mientras hablaban y discutían,
Jesús en persona se acercó y comenzó a caminar con ellos,
pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les preguntó:

“¿De qué vienen hablando tan preocupados?”

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió:

“¿Eres el único en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado estos días?”

Él les preguntó:

“¿Qué cosa?”

Ellos le dijeron:

“Lo de Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras…
Nosotros esperábamos que Él sería el que iba a liberar a Israel.
Pero ya han pasado tres días desde que esto sucedió.

Algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron desconcertados:
fueron al sepulcro y no encontraron su cuerpo.
Dicen que lo han visto vivo.”

Entonces Jesús les dijo:

“¡Qué poco entienden
y qué lentos son para creer todo lo que anunciaron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías padeciera todo esto
para entrar en su gloria?”

Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas,
les explicó todo lo que se refería a Él en las Escrituras.

Al llegar al pueblo,
Jesús hizo ademán de seguir adelante.

Pero ellos le insistieron:

“Quédate con nosotros,
porque atardece.”

Entró para quedarse con ellos.

Y cuando estaba a la mesa,
tomó el pan,
pronunció la bendición,
lo partió
y se lo dio.

Entonces se les abrieron los ojos
y lo reconocieron…
pero Él desapareció de su vista.

Y se dijeron uno al otro:

“¿No ardía nuestro corazón
mientras nos hablaba en el camino
y nos explicaba las Escrituras?”

En ese mismo momento se levantaron
y regresaron a Jerusalén.

Encontraron reunidos a los Once y a los demás,
que decían:

“¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado!”

Ellos contaron lo que les había pasado en el camino
y cómo lo habían reconocido
al partir el pan.

“He visto al Señor” - 7 de abril (Juan 20, 11–18)07 Apr 202600:06:02

PADRE JOHN KENNY

Juan 20, 11–18

María estaba afuera, junto al sepulcro, llorando.

Mientras lloraba, se inclinó hacia el sepulcro
y vio a dos ángeles vestidos de blanco,
sentados donde había estado el cuerpo de Jesús,
uno a la cabecera y otro a los pies.

Ellos le dijeron:

“Mujer, ¿por qué lloras?”

Ella respondió:

“Se han llevado a mi Señor
y no sé dónde lo han puesto.”

Dicho esto, se volvió
y vio a Jesús de pie,
pero no sabía que era Él.

Jesús le dijo:

“Mujer, ¿por qué lloras?
¿A quién buscas?”

Ella, pensando que era el jardinero, le dijo:

“Señor, si tú te lo has llevado,
dime dónde lo has puesto
y yo iré a buscarlo.”

Jesús le dijo:

“¡María!”

Ella se volvió y le dijo:

“¡Rabbuní!” (que significa Maestro).

Jesús le dijo:

“No me retengas,
porque todavía no he subido al Padre.
Pero ve a mis hermanos y diles:
‘Subo a mi Padre y Padre de ustedes,
a mi Dios y Dios de ustedes.’”

María Magdalena fue
y anunció a los discípulos:

“He visto al Señor.”
Y les contó lo que Él le había dicho.

“Miedo… y gran gozo” - 6 de abril (Mateo 28, 8–15)06 Apr 202600:05:49

PADRE LUCAS MACHADO TENIER

Mateo 28, 8–15

Las mujeres se alejaron rápidamente del sepulcro,
con miedo pero llenas de una gran alegría,
y corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús salió a su encuentro y les dijo:

“Alégrense.”

Ellas se acercaron,
abrazaron sus pies
y lo adoraron.

Entonces Jesús les dijo:

“No teman.
Vayan a anunciar a mis hermanos
que vayan a Galilea;
allí me verán.”

Mientras ellas iban,
algunos de la guardia fueron a la ciudad
y contaron a los sumos sacerdotes
todo lo que había sucedido.

Ellos se reunieron con los ancianos
y tomaron una decisión:

dieron una buena suma de dinero a los soldados
y les dijeron:

“Digan que sus discípulos vinieron de noche
y robaron el cuerpo mientras ustedes dormían.
Y si el gobernador llega a enterarse,
nosotros lo convenceremos
y los sacaremos de problemas.”

Los soldados tomaron el dinero
e hicieron como les habían enseñado.

Y esta historia se ha difundido entre los judíos
hasta el día de hoy.

“La tumba está vacía” - 5 de abril (Juan 20, 1–9)05 Apr 202600:05:47

PADRE DIEGO PAEZ

Juan 20, 1–9

El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro,
María Magdalena fue al sepulcro
y vio que la piedra había sido quitada.

Entonces corrió a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, al que Jesús amaba, y les dijo:

“Se han llevado al Señor del sepulcro
y no sabemos dónde lo han puesto.”

Pedro y el otro discípulo salieron hacia el sepulcro.

Corrían los dos juntos,
pero el otro discípulo corrió más rápido que Pedro
y llegó primero.

Se inclinó y vio las vendas en el suelo,
pero no entró.

Simón Pedro llegó detrás,
entró en el sepulcro
y vio las vendas en el suelo,
y el sudario que había cubierto la cabeza de Jesús,
no junto a las vendas,
sino enrollado en un lugar aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero.

Y vio…
y creyó.

Porque hasta entonces no habían entendido la Escritura:
que Él debía resucitar de entre los muertos.

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