Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Santo Evangelio del Domingo de Pentecostes
catequesis
24 de Mayo de 2026
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Reflexión: se entregó por tí y por mí
Tanto nos ama Dios que entregó a su Hijo por cada uno de nosotros. Creo que ésta entrega de Jesús, tan dolorosa como humillante, resquebraja nuestras soberbias y nos abre al asombro y de ahí a la adoración. Fijémonos por ejemplo en Pablo. Nos lo imaginamos arrebatado por una sorpresa amorosa que le supera. Con mano temblorosa escribiría : " No vivo yo, es Cristo quien vive en mí...me amó y se entrego por mí.." Gal 2,20 . Es como si se hubiese abstraído de la humanidad entera, se quedase a solas con Él y solo acertase a susurrarle: ¿Quien soy yo para que te hayas entregado así por mí? Quien es capaz de preguntar esto a Dios ya está en condiciones de adentrarse en su Misterio...ya dobló ante Él las rodillas de su corazón.
(Por el padre Antonio Pavía )
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Reflexión: Señor, dáme tu Espíritu!
Una de las fuentes que mana del Espíritu Santo enviado por Jesus a la Iglesia, es aquella cuyas aguas infunden la Verdad. Jesús nos habla de ella inequívocamente: "...El Espíritu de la Verdad que os guiará hasta la Verdad completa" Jn 16,23
Feliz el hombre que tiene sed de la Verdad, ¡sí feliz y bienaventurado! porque la Verdad trae consigo la Sabiduría y la Fuerza con la que podrá deshacer la Mentira con la que el Tentador acaricia nuestros oídos para ponernos de espaldas a Dios que es Padre.
La Verdad es propia de los discípulos de Jesús, en ella se asienta la Libertad en estado puro. Jn 8,31-32
Padre Antonio Pavía
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